¿Qué futuro le espera al TLC después de su congelación en el Congreso de E.U.?

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La decisión abre tres escenarios: un arreglo entre Gobierno y demócratas para que sea ratificado en agosto, que sea estudiado después de elecciones o que quede pendiente para el 2009.

La suspensión indefinida de la discusión del acuerdo fue aprobada ayer por la Cámara de Representantes por 29 votos de diferencia: por el congelamiento votaron 224 congresistas, 6 de ellos republicanos, frente a 195 sufragios en contra, de los cuales 10 fueron demócratas.

Aprobación en noviembre

Si lo que se busca con la decisión es no considerar el tratado en pleno año electoral, como lo cree buena parte de los analistas, el acuerdo sería engavetado hasta después de las elecciones generales del 4 de noviembre.

Entonces podrían pasar dos cosas. Ya sin las presiones electorales y con 6 meses de avances respecto de la situación sindical en Colombia (queja recurrente de los demócratas) la Cámara lo consideraría en sesiones extras. Sería una votación cerrada, pero pasaría por uno o dos votos.

Bush se retiraría con el TLC bajo el brazo, el nuevo Presidente no tendría que responder por su aprobación y los legisladores demócratas que votaran favorablemente contarían con dos años para justificarse antes de las próximas elecciones legislativas.

Aprobación en el 2009

Si no hay sesiones extraordinarias, como temen los republicanos, el tratado moriría en su forma actual y tendría que ser presentado por el nuevo Presidente ante un nuevo Congreso. En este escenario, todo dependería de quién gane las elecciones presidenciales y de cómo quede el mapa electoral en el Congreso.

Si es el republicano John McCain, el acuerdo comercial podría avanzar con rapidez. Si es Barack Obama o Hillary Clinton tomaría más tiempo, pues ambos se han opuesto y han prometido renegociarlo.

Aprobación en agosto

Otros ven en la decisión de los congresistas demócratas el vaso medio lleno. Según ellos, si bien la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, está presionada por los sindicatos para mantener su negativa, también lo está por los grupos económicos, que aportan importantes sumas a las campañas y quieren el tratado.

Además, si ella no lo deja pasar, Bush tampoco le hará concesiones a su agenda legislativa. Por eso ya se empezó a hablar de un paquete de medidas económicas que se iría negociando entre ambos, por debajo de la mesa, en el que estaría incluido el TLC. Con ese trato en el bolsillo, y en el último momento posible (agosto), el acuerdo vería la luz.

Expertos como Michael Shifter, del Diálogo Interamericano, creen que lo de ayer puede ser satisfactorio para Colombia, que pasaría a un segundo plano, menos hostil, mientras la administración y los demócratas concilian.

Un debate cargado de curiosidades

Más allá de lo trascendental que resulta la decisión tomada ayer por la Cámara de Representantes de Estados Unidos, la cual implica un riesgoso cambio a la legislación comercial estadounidense y deja el TLC en el limbo, el debate de ayer en el Capitolio estuvo cargado de hechos curiosos.

Por ejemplo, la violencia contra el sindicalismo colombiano, principal objeción demócrata, no fue el eje de la discusión. Para la mayoría de los correligionarios de Nancy Pelosi, presidenta de la corporación, más que reprobar a la administración Uribe, su voto pretendía recuperar el liderazgo de la Cámara, que -según ellos- el presidente Bush usurpó al radicar el tratado de manera unilateral.

"Este no es un voto sobre el acuerdo comercial. Es un voto contra la arrogancia de Bush. Lo que hizo Pelosi fue decir 'no más' a un presidente que insiste en robarnos la autoridad", dijo Peter Welch, representante de Vermont.

Tan concentrado estuvo el debate en asuntos internos y no en Colombia que la propia Pelosi confundió este país con Bolivia en una infortunada frase. "Podemos trabajar junto a Bolivia estos problemas (...) Perdón, digo Colombia, aunque con Bolivia también".

La líder demócrata tuvo palabras cálidas para Colombia y dejó abierta la puerta para una votación en el futuro. "Cuando solucionemos estas preocupaciones (un paquete económico que le haga frente a la recesión y ayude a los trabajadores) podremos votar el tratado. Colombia es un país amigo, una relación importante, y respetamos el liderazgo del presidente Uribe, aunque tenemos preocupaciones por la violencia sindical, , que pueden ser trabajadas", aseguró.

La 'Regla Hugo Chávez'

Los republicanos hicieron énfasis en la cachetada que se le estaba dando a Colombia y en cómo el único ganador sería el Presidente de Venezuela. Tanto, que bautizaron la modificación demócrata como la 'Regla Hugo Chávez". Para el republicano John Boehner, la acción fue un "chantaje político" que deja muy mal parado al mejor aliado de E.U. en la región.

"Aquí se dice que quizá en unos meses podremos aprobar esto. No nos digamos mentiras: Hoy se está matando el TLC con Colombia. Ni más ni menos", afirmó el legislador. Boehner también se refirió a los beneficios económicos que traería un tratado que, según el oficialismo, le sirve más a E.U. que a Colombia. "Ellos (los colombianos) entran a nuestro mercado más del 90 por ciento de sus productos sin arancel, mientras que nosotros pagamos unos muy altos. Con este tratado, el 80 por ciento de nuestros productos entrarían sin tarifa, generando ventajas inmediatas para nuestros trabajadores. De lo que se trata es de nivelar la cancha", sostuvo.

SERGIO GÓMEZ MASERI
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
WASHINGTON

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