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Revista Semana, Bogotá, mayo 8 de 2010; leído en Tribuna Magisterial, mayo 23 de 2010
Si alguien pusiera en duda que Mozart fue un genio, le dirían que está loco. Lo mismo si pusiera en entredicho la genialidad de Picasso. En otras disciplinas la cosa funcionaría de manera semejante. ¿A quién se le ocurriría decir que los Beatles no fueron un grupo musical superdotado? ¿Quién creería que Bill Gates no es un tipo con un cerebro superior? ¿O que Roger Federer y Venus y Serena Williams no son tenistas de antología, como Tiger Woods en el golf? En fin. ¿No es lógico que personajes como ellos, que han nacido con tanto talento, hayan alcanzado la excelencia?
Pues parece que no. El tema es que el talento no basta y que quienes piensan que la genialidad es asunto del nacimiento se están metiendo un cañazo porque el secreto para llegar a los primeros lugares reside en las horas de práctica. Así lo afirma un libro publicado este año en Estados Unidos que se ha convertido en un fenómeno de ventas. Se titula Bounce – Mozart, Federer, Picasso, Beckham and the Science of Success (Rebotar – Mozart, Federer Picasso, Beckham y la ciencia del éxito) y su autor es el británico Matthew Syed, un ex campeón olímpico de tenis de mesa, graduado en la Universidad de Oxford y columnista de la BBC y del diario londinense The Times.
Lo que hace Syed a lo largo de las 312 páginas de Bounce es corroborar la tesis que expone al principio del libro: “Es la práctica, y no el talento, lo que verdaderamente importa”. Semejante teoría viene a confirmar la de otro best seller hace cerca de dos años: Outliers – The Story of Success (Fuera de serie – La historia del éxito), de Malcolm Gladwell, un célebre periodista de The New Yorker y antiguo reportero de ciencia de The Washington Post. Syed y Gladwell basan sus libros en un experimento dirigido en 1991 por Anders Ericsson, un sicólogo de Florida State University. El estudio tomó como muestra a tres grupos de jóvenes violinistas de la Academia de Música de Berlín Oriental (hacía poco había caído el Muro). El primero era el de los más destacados, es decir, de los que iban camino de volverse concertistas de renombre mundial. El segundo, de los que pintaban para violinistas de sinfónica. Y el tercero, de los que tenían su futuro como profesores de violín. Todos habían empezado a tocar a la misma edad.
Terminada la investigación, lo que distinguía a los primeros es que con 20 años de edad ensayaban más de 30 horas a la semana, con lo cual ya habían acumulado en total unas 10.000 horas de práctica. Cada uno de los segundos, en cambio, había ensayado 8.000 horas, y los terceros apenas superaban las 4.000. Hasta ahí, todo bien. Lo curioso es que, tal y como anota Syed, “un aspecto increíble del estudio de Ericsson es que no había una sola excepción”. Eso significa que ninguno de los violinistas del nivel más alto había pasado menos de 10.000 horas ensayando. Punto.
Pero ¿y Mozart? ¿No es esa la imbatible excepción a la regla planteada por Ericsson? Al fin y al cabo, con menos de 10.000 horas de vida, el pequeño Wolfgang no solo tocaba el piano sino que había compuesto piezas musicales de categoría. Pero hay datos que matizan el asunto. En primer lugar, Mozart, antes de haber cumplido seis años, ya había ensayado más de 3.500 horas de piano, aunque no de cualquier manera, pues su padre, Leopold, era un músico prominente en Salzburgo y uno de los mejores maestros de violín de Austria. En segundo término, de acuerdo con los expertos, según advierte Syed, “Wolfgang compuso sus obras magistrales a partir de los 21 años y no antes”, momento en el cual ya había acumulado más de 10.000 horas de práctica.
En la pintura, el ejemplo de Picasso es parecido. Syed cita a Robert Weisberg, un sicólogo de la norteamericana Temple University, cuya conclusión es que el pequeño Pablo pasó miles de horas en su natal Andalucía y en otras partes dedicado a pintar y a cometer errores, hasta que alcanzó la cima. El famosísimo Guernica, cuadro descomunal sobre el bombardeo a esa población del País Vasco en 1937, reproduce dibujos hechos 30 años antes. El resultado está a la vista: para muchos, Picasso es el artista más influyente del siglo XX, y la semana pasada, en Christie’s de Nueva York, su pintura Desnudo, hojas verdes y busto fue subastada por 106,5 millones de dólares. Un récord.
Con Los Beatles sucedió un fenómeno similar. Es cierto que, unidos, John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr tenían enorme talento y que en 1964, cuando aterrizaron en Nueva York, eran cuatro jóvenes que enloquecieron a América. Pero también es verdad que los tres primeros habían comenzado a tocar siete años antes y que en 1960, sin un peso en el bolsillo, viajaron a Hamburgo contratados para el club de striptease Indra, donde, como recuerda Lennon, “dejamos atrás las presentaciones de una hora de Liverpool a dar conciertos de ocho horas”. No había descanso. Tocaban los siete días a la semana. Más tiempo de práctica, imposible.
Bill Gates, el fundador de Microsoft y uno de los tres hombres más ricos del mundo, vivió una historia comparable. Según Gladwell, sus padres lo matricularon en Lakeside, un colegio privado en Seatle (California), donde en 1968 el Club de las Madres se gastó los ahorros en un armatoste extrañísimo llamado computador. Luego, consiguieron que los estudiantes tuvieran acceso a otro aparato en la Universidad de Washington. “Era mi obsesión –dice Gates-. Yo capaba clase de Gimnasia y estaba allá siempre. Era rara la semana en que no estuviéramos 30 horas a la semana. Hubo días en que llegué a las tres de la mañana y salí por la noche”.
En Bounce, Matthew Syed comprueba además cómo Tiger Woods empezó a ver palos de golf desde que era un bebé, algo que le ocurrió a Roger Federer con el tenis, y cómo antes del nacimiento de Venus Williams en 1980 y de su hermana Serena en 1981, su padre decidió volverlas tenistas de primer nivel. No obstante, la más clara demostración de que la teoría de Ericsson es cierta es la de un húngaro, Laszlo Polgar, que tras contraer matrimonio en 1967 con su novia Klara anunció que iba a trabajar sin tregua para que sus hijos fueran campeones de ajedrez. La gente creyó que estaba loco, pero nada de eso. La consecuencia deja a cualquiera con la boca abierta: Susan, Sofía y Judit, han sido las tres mejores ajedrecistas de la historia.
Pese a todo, la práctica a la que se refiere Syed no es una cualquiera. Según él, la excelencia solo se consigue cuando el entrenamiento sale de la llamada ‘zona de confort’ y la persona busca superar su mejor marca. Es lo que el autor denomina ‘purposeful practice’ (‘práctica decidida’) en la que no teme cometer errores. Se trata de algo que anticipó el Nobel de Literatura irlandés Samuel Beckett cuando dijo: “Sigue cometiendo errores. La próxima vez te equivocarás mejor. Ser artista es atreverse a fracasar”.
Como quiera que sea, con sus libros Matthew Syed y Malcolm Gladwell han puesto a pensar nuevamente a medio mundo en dos frases célebres y muy ciertas. La primera se les atribuye a Beethoven y a Edison: “El genio es 10 por ciento de inspiración y 90 por ciento de transpiración”. La segunda es del propio Picasso, que no hacía más que pintar, y pintar y pintar: “Más te vale que, cuando te llegue la inspiración, te pille trabajando”.
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7/30/2010 12:57:00 p. m.
"No es posible que permitan este asalto a la modernidad"
El filósofo Mario Bunge dice que incorporar a la UNC seudociencias parece una iniciativa propia de José López Rega.http://www.lavoz.com.ar/content/no-es-posible-que-permitan-este-asalto-la-modernidad-miradas#
Esto que pasa en Córdoba con la incorporación de estas enseñanzas seudocientíficas es un golpe bajo a las aspiraciones de la Ilustración, es como si volviera la InquisiciónMario Bunge
Filósofo
-¿Cómo ve la decisión de la UNC de dictar posgrados en homeopatía, medicina ayurveda, medicina tradicional china y acupuntura ?
-Creo que la Universidad de Córdoba tendría que ser coherente y a partir de esto revolucionar completamente toda la universidad. No limitarse a esto, sino que debería cambiar la Facultad de Química por la de Alquimia, la Facultad de Psicología por la de Parapsicología. Tendría que eliminar la Facultad de Ciencias o tal vez complementarla con una Facultad de Seudociencias, que incluya también la enseñanza de la magia y el ocultismo y las llamadas ciencias ocultas. Tendría, en una palabra, que proclamar la Contrarreforma y volver a la Edad Media de manera explícita. Eso sería más claro.
Ahora, ya no en cuanto a las autoridades de la universidad sino al movimiento estudiantil y de graduados: creo que tendrían que tomar cartas en el asunto. No es posible que permitan este asalto a la modernidad. Tendrían que recordar que uno de los objetivos de la Reforma Universitaria de 1918, que nació precisamente en Córdoba, fue modernizar la universidad. No lo lograron; sólo consiguieron reformar el gobierno de la universidad dando participación a los estudiantes y graduados. Pero, por lo menos, en el Manifiesto Liminar de la Reforma uno de los objetivos fue modernizar la universidad. Tendrían que recordar, después de tantos años, que ese tendría que ser un objetivo permanente de toda la gente progresista: reformar la universidad, no de cuando en cuando, sino de manera constante; ponerla al día con avances en las ciencias, la técnica y las humanidades.
Esto que pasa en Córdoba con la incorporación de estas enseñanzas seudocientíficas es un golpe bajo a las aspiraciones de la Ilustración, es como si volviera la Inquisición. Es tratar de arrojar todo lo conquistado desde la Revolución Científica de 1600. Es uno de los peores escándalos que está pasando en la República Argentina. No es nuevo, pero se añade al escándalo ya existente de las facultades de psicología sin psicólogos, donde lo que se enseña son los textos sagrados de Sigmund Freud y sus sucesores, en los que no hay experimentación ni contacto con las ciencias, sino psicología hablada, que no tiene nada que ver con el cerebro. Esto que hace la Universidad de Córdoba parece una iniciativa tomada por López Rega. ¿Están seguros de que López Rega no dejó testamento y gente habilitada para poner en práctica esta iniciativa?
-Usted dice que esto es como si una Facultad de Matemáticas enseñara la cábala...
-Exacto, eso es.
-...Pero, ¿por qué cree que estas prácticas siguen conquistando seguidores y expandiéndose?
-Porque es mucho más fácil macanear que buscar la verdad y ponerla en práctica. Además, es rentable. Una persona sin estudios puede aprender todo ese macaneo en pocos días y no necesita estudiar 20 años. Puede empezar a ganar dinero enseguida. La única motivación es comercial, no hay motivación intelectual. Esa superstición fue barrida entre 1600 y 1900. La única justificación es comercial.
-Quienes las sostienen, reclaman base científica, experimental, y dicen que son prácticas milenarias y que en otras universidades extranjeras son carreras de grado.
-No es cierto. No hay ninguna revista científica con artículos publicados sobre homeopatía. Hace 20 años, la revista Nature publicó un artículo proveniente del laboratorio del doctor Jacques Benveniste, de la Universidad de París, que sostenía que el agua "recordaba" la sustancia que se había diluido en ella al hacer los llamados remedios homeopáticos. La revista envió una delegación a París para tratar de replicar esos experimentos, integrada por el director de la revista, David Maddox; el investigador del Instituto de Salud de Washington, Walter Steward, y el famoso mago norteamericano James Randi. Fueron, replicaron y no encontraron absolutamente nada y luego publicaron su informe en Nature . Pocos años después, Benveniste fue obligado a renunciar a su cargo de profesor y se convirtió en empleado de la industria homeopática, que es muy poderosa porque no hace investigación sino que gasta en agua. Eso son los remedios homeopáticos: agua, nada más.
El argumento principal contra la homeopatía es científico y elemental. Esas diluciones enormes llegan a concentraciones de una molécula por kilómetro cúbico. Las chances de que una molécula dé con el órgano afectado es prácticamente nula. Hacen falta miles de millones de moléculas para que tenga algún efecto sobre el tejido vivo.
No existen laboratorios de experimentación homeopática. Lo que hay, en México, es una universidad homeopática que, contrariamente a las universidades, no tiene labor de experimentación, sólo cursos para enseñar esas diluciones y tratar a los pacientes. Pero lo peor no es que eso sea ineficaz; lo peor es que la gente aquejada de enfermedades auténticas, al no ir a la medicina científica se deja estar, tomando agua en lugar de servirse de medicamentos auténticos, y se muere. De modo que no es que la homeopatía sea inefectiva: es inoperante y ofensiva. A una persona con cáncer se le dice que tome té, yerbitas. De modo que las autoridades sanitarias tendrían que tomar cartas en el asunto. Se está engañando al público y poniendo en peligro la salud pública, además de retroceder siglos.
-En la medicina ayurveda existe una noción holística, basada en el equilibrio de cuerpo, mente y alma. ¿Cómo se incorpora desde una universidad un concepto como alma?
-Es una concepción anticuada del alma como ente inmaterial e inmortal. La psicología moderna no acepta esa concepción. La mente son procesos cerebrales. Hace 20 años, en la India subió al poder un partido fundamentalista y uno de sus primeros decretos consistió en introducir en la universidad doctorados en astrología y medicina ayurvédica, las dos juntas, porque la ayurvédica hace uso de la astrología para ver cuáles son los días faustos para tomar medicamentos y cuáles los infaustos. Por fortuna, el gobierno no duró mucho, ya que no sólo fue incompetente sino también corrupto. Fue otra tentativa de borrar la modernidad.
-Un argumento de quienes apoyan las pseudociencias es que la medicina alopática tampoco es garantía y no aborda integralmente al paciente.
-La medicina es científica y se pone a prueba de dos formas. Desde el laboratorio, in vitro, y desde las pruebas clínicas. Cuando en la medicina se aprueba un remedio, hay que decir cómo actúa, cuál es el mecanismo por el cual es eficiente, para que pueda pasar por el examen de la Administración Federal de Drogas en Estados Unidos, y en Canadá, también. Un medicamento debe aprobar dos exámenes: ¿es eficiente? Segundo: ¿es dañino? La prueba de que es eficiente no sólo es mostrar que alcanza la finalidad que se propone, sino mostrar cuál es el mecanismo. Eso no es fácil. Durante un siglo la gente tomó aspirinas para aliviar el dolor sin saber cuál era el mecanismo por el cual eso aliviaba. La medicina entonces era empírica.
-¿Cómo ve a la Universidad de Córdoba?
-Tengo dos imágenes. Una anterior a la fundación del Instituto de Matemática, Astronomía y Física (Imaf) en los años ’50 o ’60 (N. de la R: fue en 1.956). Era una universidad más bien anquilosada, precientífica. Los físicos solíamos reírnos. Me acuerdo que mi maestro, el doctor Guido Beck, un día le preguntó a un estudiante de ingeniería que venía de Córdoba, hasta dónde llegaron en la enseñanza de la física. “Hasta el imán”, fue la respuesta. No hubo científicos hasta hace 50 años.
A partir de entonces cambió enormemente, produjo una cantidad de gente muy valiosa. Recuerdo al doctor Alberto Aguayo, eminencia neurocientífica que actuó en Canadá por 40 años, y a varios otros. Allá enseñaron mis discípulos Andrés Kalnay y Enrique Gaviola, el primer astrofísico que hubo en Argentina. Hubo una reforma en serio por los años ’60 y pico, algo así. Pero ahora me doy con este baldazo de agua fría. El que pinta la tradicional universidad cordobesa en su juventud es Ernesto Garzón Valdés, egresado cordobés y profesor en la Universidad de Córdoba, que escapó del país en el ’76. En su novela autobiográfica El velo de la ilusión, muestra una universidad cordobesa anquilosada, en los años ’40 y ’50, en manos de una oligarquía de pocas familias, casi todas de apellidos Garzón y Valdés, que se distribuían las cátedras. Es una pintura muy descorazonadora que muestra el fracaso de la Reforma Universitaria, que fue un triunfo político pero una derrota académica.
-¿Cree que este episodio en Córdoba habla de cierto abandono de posiciones de la filosofía de la ciencia, de la disciplina que debería estar señalando estándares de “confiabilidad” del conocimiento?
-Sí, seguro. En Argentina no hubo más que tres teóricos de esta filosofía. Teófilo Isnardi, mi profesor de física teórica, y Carlos Prélat, profesor de física química en la UBA y en la Universidad Nacional del Sur, que tenían estándares porque sabían de lo que hablaban. Luego vine yo porque era simultáneamente profesor de física teórica y filosofía de la ciencia en la UBA, pero los que me sucedieron proclamaron las virtudes científicas del psicoanálisis, ahí se terminó todo.
-El cientifismo, como aspiración a conocer la realidad a través de la aplicación del método científico, ¿puede devenir en una forma sofisticada de fanatismo o en un dogma?
-No, el método científico es la única garantía contra el fanatismo y el dogmatismo. Exige la comprobación empírica y demostración lógica. No se acepta nada que no sea comprobado en principio. Se opone al dogmatismo y fanatismo, por eso es tan criticado desde la derecha y desde la izquierda. Así les resulta más fácil, porque entonces no haría falta estudiar ni acordarse. Es más fácil insultar a la ciencia que estudiarla. Me entristece tanto esto. Menos mal que de vez en cuando hay noticias buenas. Hace dos semanas me invitaron a visitar un instituto de neurología cognitiva en Buenos Aires, dirigido por Facundo Manes. Ese equipo hace psicología científica, experimental y biológica, y publica en revistas internacionales de alto nivel. Es la primera vez que pasa eso en Argentina con la psicología. En Córdoba ahora van a tener que… no sé… En todo caso espero que los estudiantes y graduados cordobeses reaccionen y hagan un movimiento, reuniones, asambleas públicas denunciando este ataque a la ciencia, a la razón, a la modernidad.
Quién es Mario Bunge
Se trata de una de las mayores figuras científicas e intelectuales nacidas en Argentina. Es mundialmente respetado como uno de los mayores filósofos de la ciencia, preocupado por la lógica y los problemas del conocimiento científico. Ganó el premio Príncipe de Asturias de Humanidades, es honoris causa de 15 universidades europeas y americanas y recibió cuatro títulos de profesor honorario. Escribió docenas de libros, entre ellos el monumental Tratado de filosofía básica, de ocho tomos escritos entre 1984 y 1989, que lo consagró definitivamente como filósofo y epistemólogo. Se fue de la Argentina en 1963 y desde 1966 es titular de la cátedra Frothingham de Lógica y Metafísica de la Universidad McGill, en Montreal, Canadá. Tiene 90 años, viene seguido al país y nunca rehúye las polémicas sobre temas de actualidad. Su obra y persona han sido motivo de numerosos libros y estudios.
Otras medicinas
Ayurveda. Es una milenaria práctica de la India. En sánscrito “ayur” significa duración de la vida, y “veda”, conocimiento. No está pensado sólo como una respuesta médica sino como una propuesta que cada persona puede aplicar a su vida diaria. Postula la búsqueda del equilibrio entre cuerpo, mente y alma. Usa remedios de origen natural. Su filosofía se basa en la teoría de los cinco elementos: agua, aire, éter, fuego y tierra.
Homeopatía. Es una práctica muy difundida y conocida en Argentina. Se la considera una medicina alternativa que se caracteriza por no usar medicamentos de laboratorio sino sustancias naturales diluidas en agua. Existe un consenso mayoritario de que no puede ser considerada una práctica con fundamento científico.
Medicina china. Conjunto de prácticas tradicionales milenarias, originadas en China. Está basada en la idea de la energía vital que recorrería el cuerpo de cada persona, llamada “chi”. De esa energía dependerían la vida espiritual, emocional y física de cada uno. A su vez, el chi es alterado por el el ying y el yang, las energías negativa y positiva respectivamente, que deben permanecer en equilibrio para que la persona no enferme. Entre sus técnicas, están la acupuntura (inserción y manipulación de agujas en el cuerpo), los masajes, las prácticas físicas y las terapias de hierbas.
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4/29/2010 07:47:00 a. m.
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Del 0,46 por ciento del PIB en el 2005, el pico más alto registrado en los últimos años, Colombia bajó al 0,39 por ciento en el 2009, según el Observatorio de Ciencia y Tecnología (Ocyt). Los expertos aseguran que en el país, la ciencia y la tecnología no se han visto aún como instrumento generador de desarrollo. Por ello, en aras de que el nuevo Gobierno se apropie del tema, el próximo jueves, en Cali, dentro del programa de debates presidenciales sobre propuestas económicas de los candidatos, que organiza Fedesarrollo y la CAF, se atenderá la ciencia y la tecnología como prioridad gubernamental.
La sentencia es contundente: si no se invierte en producir innovación, el país está condenado a desaparecer del círculo de la competitividad de los mercados mundiales, sin contar con que el crecimiento económico interno no podrá ser sostenido.
Juan José Perfetti, investigador que elaboró el documento para la discusión de los aspirantes a la Presidencia, señala que la consecuencia en el atraso de Colombia en este sentido, es claramente visible. "El hecho de que las políticas públicas no hayan sido consistentes, e importantes y continuas en el país, ha llevado a que Colombia no se destaque en el concierto de países del mundo ni de Latinoamérica. Otras naciones de igual nivel de desarrollo económico que el nuestro, presentan indicadores y avances más contundentes en esta materia".
En Colombia, entre tanto, a la poca inversión se suma la escasa gestión de recursos internacionales hasta hace poco, según destacó Mónica Salazar, directora de Ocyt, en un estudio de este organismo. Sin embargo, este año, tras la incorporación del desarrollo del conocimiento en la política económica y social, Colciencias obtuvo recientemente la aprobación de un documento Conpes, que le da vía libre para obtener un empréstito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por 500 millones de dólares.
Otro aspecto que refleja el rezago en el que está Colombia en esta materia, es el de los investigadores. Según Juan Francisco Miranda, director de Colciencias, la cifra en el país es de 337 investigadores, esto es la mitad del promedio de países como Chile y Argentina.
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4/06/2010 11:50:00 a. m.
Tema del dia| 1 Dic 2009 - 11:00 pm
Desde adopción de científicos extranjeros hasta fechas falseadas
Por: Pablo Correa
Foto: Archivo
En Colciencias aparecen oficialmente 3.489 grupos de investigación que se reparten 51 mil millones de pesos.
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12/02/2009 12:15:00 p. m.
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11/27/2009 11:35:00 a. m.
“NUEVA” LEY DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA: MÁS DE LO MISMO O PEOR
Jorge Enrique Robledo, Bogotá, 30 de julio de 2009.
Varios titulares de prensa se han ocupado de la “nueva” Ley de Ciencia y Tecnología. De un nombre tan pomposo se podría concluir que el país se apresta a entrar en una nueva senda y que por fin se aspirará a que Colombia se mueva en las fronteras del conocimiento. Lástima que ello no sea cierto. La publicitada Ley no tiene nada nuevo, si de lo que se trata es de hacer del atraso científico y tecnológico un asunto del pasado.
Que Colciencias pase de ser un instituto adscrito a Planeación Nacional a un departamento administrativo le da más nombre a quien ejerza como su director y le entrega el derecho a asistir con voz y voto a unas cuantas reuniones del alto gobierno, pero de allí no se concluye que las cosas vayan a cambiar. Si no se estuviera manipulando y tratando de conseguir unos votos con ella, no valdría la pena, como sucedió durante el trámite en el Congreso, ni rechazarla.
Con la Ley se crea el Fondo para la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, que se nutrirá de los mismos recursos con los que hoy cuenta el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología. Sobre los promocionados 100 mil millones de pesos del Fondo Nacional de Regalías de que habla el artículo 26, cabe aclarar que ya hoy los departamentos y municipios pueden hacer uso de parte de tales recursos para la promoción del conocimiento. Si ese no es su destino, es porque las carencias económicas y sociales de los entes territoriales son tantas, que entre sus prioridades pesan más el aumento y mantenimiento del cubrimiento de los servicios sociales básicos que el de la ciencia. Además, este artículo establece que se le dará cumplimiento a la segunda parte del artículo 361 de la Constitución, según el cual, los dineros del Fondo “se aplicarán a la promoción de la minería, a la preservación del ambiente y a financiar proyectos regionales de inversión definidos como prioritarios en los planes de desarrollo de las respectivas entidades territoriales.”
A la Ley le atribuyen sus promotores, sin demostrarlo, que será la palanca para que los recursos destinados al desarrollo científico lleguen al 1,6 por ciento del PIB en el 2016. ¿De qué sombrero sale la cifra? Desde el 2003 la inversión en investigación y desarrollo se mantiene invariable (0,18% del PIB). Manipular la información es un ataque a la inteligencia de la población informada. Es una verdad de a puño que este gobierno no ha cejado un instante en el estrangulamiento de la universidad pública. La calidad, por ejemplo, de toda la educación básica y superior se está yendo a pique y las transferencias por estudiante, en términos nominales y reales, son cada vez menores.
Se dice que con la Ley cambiará el modelo productivo. Es otro de los cantos de sirena de quienes han convertido a Colombia en un inmenso sanandresito. No es creíble hablar de desarrollo tecnológico y científico en el “libre comercio”, modelo que concentra aún más el conocimiento en las potencias, que arruina el aparato productivo nacional, que deja expósita la economía a los apetitos de los tiburones del capital financiero, que hace de los servicios sociales negocios de los especuladores, que mercantiliza la educación, etc. Colombia, salvo excepciones que vienen de los esfuerzos propios de la comunidad académica, es un país que no alcanza ni siquiera el rótulo de ‘copiador’ en el concierto mundial. La especialización en la producción de bienes agrícolas tropicales y de unas cuantas materias primas mineras y en la maquila industrial son hechos devenidos de las concepciones económicas con las que se dirige el país, y con las cuales, óigase bien, ¡jamás! se saldrá del atraso. La Ley refuerza este tipo de concepciones al basarse en la filosofía de que la educación debe ser como el aparato productivo: Para una economía mediocre, una educación inexistente o mediocre.
El gobierno tramita además tres leyes que atentan contra la autonomía y la sostenibilidad financiera de las universidades públicas. Con la del Ecaes, al orientar el contenido de los pénsum de las carreras universitarias y fortalecer la llamada formación por competencias, viola la autonomía universitaria, principio constitucional fundamental para la vida de las instituciones de educación superior. La del Icfes traslada al Ministerio de Educación 39 mil millones de las instituciones que ellas emplean para invertir en programas de fomento, propuesta que el Sistema Universitario Estatal (32 universidades públicas) rechaza. Con la ley que obliga a cinco universidades del orden nacional a concurrir en el pago de su pasivo pensional, se reencaucha la propuesta del artículo 38 del Plan de Desarrollo, declarado inconstitucional y que suscitó un abierto rechazo de la comunidad universitaria. En el caso de la Universidad Nacional, por ejemplo, esta pondrá de los ingresos propios 39 mil millones de pesos (uno por ciento del pasivo), medida que causará aumentos en las matrículas. Valga recordar que entre las causas que llevaron a la quiebra a la Universidad del Atlántico estuvo obligarla a responder por parte de su deuda pensional, responsabilidad exclusiva del ejecutivo.
La problemática de la educación superior, por el eco que tiene, a veces erróneamente se le circunscribe solo a la esfera pública, pero a la privada también concierne. En la combinación de una política tendiente a reducir la calidad en la educación con la debilidad económica del país salen perdedoras las privadas, a donde ingresan casi la mitad de quienes entran a la educación superior. Las alzas en las matrículas y los leoninos créditos ofrecidos por la banca y el Icetex se vienen convirtiendo en una traba para ingresar y continuar en la universidad. Los estudiantes que cursan en estas instituciones no están exentos de los males propios de la educación, además, lo que para ellos es el presente, para quienes están en las públicas, por cuenta de la privatización, es un futuro cercano.
De una lectura juiciosa de la Ley, la Comunidad Académica concluirá que ella es una de esas tantas leyes que se tramitan cada año en el Congreso de Colombia y que solo se justifican porque las mayorías uribistas en sus haberes tienen tantos actos atentatorios contra el progreso nacional de todo cuño, que buscan resarcirse con cosas inanes, que ante la opinión suenan bien y sirven para hacer ese tipo de política que se basa en el ardid, pero que no modifica en un ápice al mal rumbo por el que va el país.
La Ley de Ciencia y Tecnología es otro acto de esos con lo que algunos uribistas pretenden conseguirse unos votos, presentando como gran cosa lo que es poco o nada. Una norma que profundiza el inicuo régimen colombiano puede recibir cualquier adjetivo menos el de progresista. En distintas instituciones y aulas se podrán promocionar las supuestas bondades de una legislación que carece de ellas. Quienes lean con cuidado la Ley encontrarán que en ella lo que hay es más de lo mismo o peor.
Para escuchar la intervención del senador Robledo en audiencia pública sobre calidad en la educación, realizada el 21 de agosto de 2008, haga clic en el siguiente link: Para desarrollar a Colombia se necesita una educación de altísima calidad
Para escuchar la intervención del doctor Carlos Gaviria Díaz en audiencia pública sobre calidad en la educación, realizada el 21 de agosto de 2008, haga clic en el siguiente link: "Soy un defensor a ultranza de la autonomía univeristaria": Carlos Gaviria Díaz
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8/10/2009 04:36:00 p. m.
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2/17/2009 01:15:00 p. m.
Buen resumen de las ideas de Darwin y del hecho evolutivo según la moderna biología. Vídeo extraído del programa de televisión de Eduard Punset "Redes".
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2/17/2009 01:10:00 p. m.

El barco en que viajaba se vio rodeado de una nube espesa de colores que no paraba de moverse. No había espacio donde la vista no estuviera abrigada por nubecillas inquietas. "Nievan mariposas", gritaban los marineros del 'Beagle'. Allí estaban, frente a las costas de la Patagonia.
Habían partido desde Inglaterra en un pequeño barco que tenía por misión recopilar información sobre la hidrografía de la Patagonia y Tierra de Fuego y efectuar una serie de trabajos cronométricos alrededor del planeta. El viaje duró poco más de cinco años, 1831-1836. Darwin era solo un joven de 22 años embarcado en el pequeño barco en calidad de naturalista voluntario, sin sueldo, en una misión que no pasaba de ser secundaria. El joven no se imaginaría que este viaje fruto de la casualidad lo marcaría para el resto de su vida.
Este año, el mundo académico conmemora ciento cincuenta años de la publicación de 'El origen de las especies'. Inglaterra se prepara con exposiciones, esculturas, festivales, congresos científicos, documentales de la BBC. El Museo de Historia Natural de Londres ha inaugurado la exhibición 'Darwin, la gran idea', que ya ha sido recorrida por miles de visitantes. El pequeño 'Beagle' ha sido reconstruido para que el público se imagine por un instante navegando en él. Y en su poblado natal, Shrewsbury, en medio del frío invierno se efectuarán festejos y se partirá un pastel con doscientas velas que recordarán los años que han pasado desde su nacimiento.
Pero, qué es lo que se conmemora realmente, dónde está la importancia de su trabajo. La Iglesia siempre ha tratado de dar una explicación providencial a todo y el poder que alguna vez adquirió le permitió atenazar el pensamiento, el trabajo, la sexualidad, la política a sus fauces. Un poder tan abarcador como el que desearía tener hoy. Por lo tanto, tenía una explicación sobre el origen de los animales y del hombre que parecía satisfactoria. Todos fueron creados por una providencia divina y cada una de las especies lo fue de modo independiente.
Darwin se dedicó a sumar a lo largo de su vida una diversidad de casos para demostrar que esa explicación era errónea. ¿Por qué en cada uno de los islotes que forman las Islas Galápagos existe un pinzón con un pico diferente?, ¿por qué el ornitorrinco tiene un pico parecido al de un pato y el cuerpo similar al de una nutria?, se preguntaba.
Las especies no son inmutables, ni han sido creadas de modo independiente, diría. Tienen origen en una progresión evolutiva que se lleva a cabo, fundamentalmente, a través de la selección natural. Que opera en la forma de variaciones heredables. Es decir, que los seres vivos del planeta han evolucionado de formas de vida anteriores y estas, a su vez, han evolucionado de otras mucho más lejanas.
La idea de la progresión evolutiva ya había sido expuesta antes de la aparición de su libro. Incluso, su abuelo había escrito un texto conjeturando sobre el tema. Sin embargo, los trabajos que le precedieron -excepto el de su socio Alfred Russel Wallace- terminaban imbuidos en explicaciones metafísicas o teleológicas sobre algún fin trascendental preestablecido.
La diferencia estuvo en que Darwin elaboró una explicación orgánica y no sobrenatural de la evolución, la sustentó con una suma de evidencias y sugirió el medio principal a través del cual se modifican las especies, la selección natural. Y su argumento no acababa allí. Todo lo anterior también habría de aplicarse a los seres humanos. Una especie de homínido cuya descendencia provendría de "un cuadrúpedo hirsuto dotado de cola, probablemente arborícola", escribiría. Hoy, la genética ha venido a aclarar esta idea; no a refutarla.
La tierra había dejado de ser el centro del universo, la tierra había dejado de ser plana, la mano de una providencia había dejado de ser la autora de las especies, y el hombre había dejado de ser excepcional y pasaba a convertirse en un animal más, extinguible al igual que los otros. Aquí radica la importancia de su pensamiento y las razones de esta festiva conmemoración.
El gusto por la poesía lo llevó a la afición por los paisajes naturales; los fósiles de las montañas inglesas y el pico de los pinzones de las Islas Galápagos, a interrogantes sencillos; el saludo de indígenas en Tierra de Fuego y Nueva Zelanda, a preguntas sobre las facultades humanas. Todo parece estar relacionado con todo cuando encontramos cómo enlazarlo. Al igual que sucede en la naturaleza.
"La mente no puede captar la plena significación ni siquiera del término un millón de años; no puede sumar y percibir el efecto total de múltiples y ligeras variaciones acumuladas durante un número de generaciones casi infinito", pensó. No obstante, siglo y medio después la tecnología hace más fácil para todos comprender estas ideas.
Si el joven Darwin no se imaginó el impacto que tendría aquel viaje dentro del 'Beagle', ¿quién se iba a imaginar en su tiempo que hoy muchas personas fueran a estar de fiesta porque el origen de la vida se presenta de modo natural? Algo realmente ha cambiando en estos humanos de ahora.
Cuando los habitantes del natal Shrewsbury apaguen las doscientas velas del pastel que han preparado tal vez se encuentren en medio de nubecillas inquietas. Y quizás también, en medio del frío inglés, nieven mariposas.
Marlon Madrid
Publicado por
Organización Colombiana de Estudiantes - UNICESAR
en
2/17/2009 12:55:00 p. m.
