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La Universidad Nacional en el Cesar: una buena noticia

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Fecha 18 octubre 2010

Por: Imelda Daza Cotes

La educación es una función de enorme trascendencia en toda sociedad, y en su fase superior es determinante de los procesos de cambio,  transformación y avances.  Las instituciones de educación superior e investigación reúnen una masa crítica de personas cualificadas y cultas que promueven e impulsan el desarrollo endógeno y sostenible. En el mundo de hoy la sociedad tiende cada vez más a fundarse en el manejo del saber  y del conocimiento.  La educación hace posible la  superación de los abismos y distancias entre el atraso y el desarrollo, a través del intercambio de conocimientos, de  la cooperación internacional y del desarrollo de tecnologías propias y adecuadas. La garantía de un mejor futuro reside en buena medida en la formación integral de buenos ciudadanos y esa es una tarea que le compete a la universidad.

Las instituciones que regularmente tienen el encargo de formar profesionales son las Escuelas de Educación Superior (es lo que son la mayoría de las universidades colombianas) y las UNIVERSIDADES, definidas como casas de estudio,  investigación y generación de saber  para beneficio de la sociedad.

La misión última de la universidad es la transformación de la sociedad, para lo cual debe cultivar y mantener una actitud crítica y una disposición a promover el cambio y la renovación a través de la docencia, la extensión y la investigación. Quiere decir que la universidad no está sólo para instruir sino, y sobre todo, para EDUCAR, lo cual  tiene que ver con la formación de convicciones, de valores, de intereses sociales; es  formar individuos con capacidad crítica y espíritu transformador, un hombre y una mujer nuevos, capaces y dispuestos a mejorar su entorno social, político y económico, comprometidos con su sociedad y empeñados en participar en su modernización. Es esto lo que le da sentido a la universidad y son estos los principios que han distinguido  a la Universidad Nacional de Colombia, una institución reconocida internacionalmente como tal. Sus diplomas son avalados sin dificultad en cualquier país de Europa y sus acuerdos de intercambio con universidades extranjeras son múltiples. Es una institución conectada con el saber universal y en permanente relación con el mundo de la ciencia. En sus aulas se imparte instrucción y formación, y por eso ella refleja en su interior toda la problemática de la sociedad colombiana. Allí se discute, se debate y se propone. Hay una dinámica que enriquece y revitaliza constantemente el aprendizaje. En sus aulas tuve la fortuna de formarme como Economista y fue allí donde adquirí plena conciencia de mi responsabilidad como ser social.

Sin duda la creación de una sede de la Universidad Nacional en el Cesar es de esas buenas noticias que reconfortan, inyectan optimismo y permiten creer firmemente que es posible un futuro mejor para la región. Los jóvenes  del Cesar, de La Guajira y de toda la Costa,  tendrán la oportunidad de recibir una adecuada formación profesional y  proyectarse como gestores del desarrollo y promotores de los urgentes cambios que demanda una región afectada por muchos problemas.

Según noticias y comentarios leídos en este  diario,  la sede de la Nacional en el Cesar  es resultado del empeño y diligencia del actual gobernador y de algunos de sus buenos consejeros. ¡Buena esa!; estos son los actos de gobierno que perduran y que merecen ser reconocidos y destacados. Sólo falta que al frente de esta sede de la Nacional esté un docente con las mejores calificaciones. Es factible que muchos profesores de la UPC se vinculen como tales a la Nacional en el Cesar. Ojalá los escogidos sean legítimos docentes y no esos que  pervirtieron la UPC,  que la convirtieron en bolsa de empleo y de contratos, y en fortín de politiqueros,  ni esos que sin pudor alguno hablan de ser capaces de dar leche pero también plomo o  que al llegar a una reunión advierten que van desarmados  o los otros que descaradamente trafican con las calificaciones de unos alumnos que impávidos deben escuchar advertencias acerca de que su asignatura la aprueban pocos.

Desde luego, la presencia de la Nacional se convertirá en una emulación para  la recuperación de la UPC, que ahora tendrá en su cercanía una institución de mayor alcance, con la cual podrá compartir y de cuyo saber podrá nutrirse y beneficiarse.

Un peruano con suerte

8 Oct 2010 - 10:37 pm

Julio César 
Londoño

Por: Julio César Londoño
ES DISCUTIBLE QUE VARGAS LLOSA sea un gran escritor. Lo innegable es que tiene una suerte enorme.No todo el mundo nace bello, rico y talentoso. Y no todo el mundo escribe a los 29 años La ciudad y los perros, una novela muy legible, escrita por un muchacho, sobre muchachos (los internos de un colegio militar) y para muchachos. Por eso nadie la lee hoy, ni siquiera los muchachos.

Ha tenido la fortuna de cometer incesto por lo menos dos veces (¡qué envidia!) y de surfear en la cresta de tres olas concurrentes: el boom latinoamericano, la fiebre mundial de la izquierda (a la que le sacó todo el jugo posible) y la afición europea por todo lo latinoamericano, desde libros hasta música folclórica, marihuana y artesanías.

Ha incursionado en todos los géneros con un éxito muy superior a la calidad de sus libros. Su teatro es más jarto que el teatro promedio. A pesar de que nadie lo ha leído, o tal vez por eso mismo, su libro de crítica, García Márquez, historia de un deicidio, es famosísimo. A Emir Rodríguez Monegal le dijo, sin temblarle la voz, que Tirant lo blanc era mejor que el Quijote.

Su único libro de cuentos, Los jefes, no le gusta ni a él, hasta el punto de que siempre se ha negado a reeditarlo.

Sus novelas fallan en la forma y en el contenido. En la forma, porque su prosa es gris incluso en los pasajes más pretenciosos: “Todos daban por descontado que Javier se graduaría con una tesis brillante, sería un catedrático brillante y un poeta o crítico igualmente brillante”. (La tía Julia y el escribidor, Seix Barral, 1997, p. 19). Difícil ser más opaco. Que se sepa, nadie ha encontrado hasta ahora en sus siete mil páginas un giro que nos sorprenda, un hallazgo verbal, una idea inteligente. Pero la mejor prueba de su fracaso es que no ha sido capaz de crear, luego de 16 novelas, un solo personaje memorable.

En sus contenidos hay demasiado sexo y política; y la política, se sabe, puede ser parte de la escenografía de una novela, no la protagonista, como sucede en casi todos sus libros. Hay que reconocer que el hombre nunca incurre en el panfleto (siempre decanta el asunto con una destreza casi tan buena como la que exhibe la Canción de Solentiname, de Cortázar) y que encontró una fórmula irresistible: socialismo, sociología, historia y sexo, literariamente adobados.

Varios críticos han señalado su obsesión por la palabra verga y quizá por la “cosa en sí”, como diría Kant, pero en realidad este es un vocablo pertinente en la literatura erótica porque pene y falo son sustantivos asaz flácidos.

El sexo es un tema novelístico, claro, pero V. Llosa es tan reiterativo que lo banaliza; lo agota. Se parece mucho a Alberto, ese “muchacho bien” de La ciudad y los perros que podía escribir un relato pornográfico diario para consumo interno de los cadetes del colegio militar.

¿Merecía el Nobel el peruano? La pregunta admite varias respuestas. Si consideramos que Murakami estaba entre los candidatos, hay que decir que V. Llosa volvió a tener suerte. Si nos atenemos al consenso de los hombres de letras, entonces fue merecidísimo. Si recordamos que lo han recibido Echegaray, Le Clezio y Elfriede Jelinek, entonces el Nobel es indigno de V. Llosa. Pero si recordamos que nunca lo recibieron Joyce, Kafka, Proust, Conrad, Tolstoi, Rilke ni Henry James, entonces, hay que decirlo, el hombre merecía la Orden Fujimori o la Cruz de Boyacá… ¡o ambas!

De buenas el hombre, qué duda cabe, pero también de malas porque compartir siglo y vecindario con Borges, Rulfo, Gabo y Neruda es el colmo de la mala pata. Por eso, por éstos, Marito siempre será, pese al Nobel, a su gloria y a sus grandes tirajes, un escritor de segunda fila del hemisferio austral.
  • Julio César Londoño

TLC con Europa y Canadá

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http://www.elespectador.com/images/logo.gifOpinión| 10 Jul 2010 - 11:00 pm

Eduardo Sarmiento

Lunares de los acuerdos comerciales

Por: Eduardo Sarmiento
Los acuerdos  ponen en riesgo el sector agropecuario. Se renuncia a la franja de precios que  permite ajustar aranceles.

Los TLC con Europa y Canadá tienen las mismas características del acuerdo con Estados Unidos. El país se compromete a reducir el promedio de aranceles de 12% a 0 y Europa de 3% a 0%. Sin duda, se trata de un acuerdo asimétrico, que incrementará más las importaciones colombianas que las exportaciones.

La mayor inequidad se presenta en los productos que son elaborados simultáneamente en ambos países, en particular y en mayor grado en la agricultura. El país renuncia en un buen número de cultivos a la franja de precios que permite ajustar los aranceles en relación con los movimientos de las internacionales. Aún más grave, se compromete a bajar los aranceles de los cereales y de los derivados ganaderos, como la leche y la carne, que actualmente se encuentran cerca de 100%, dentro de un marco de quince años.

En contraste, tanto Europa como Canadá mantienen los subsidios a los productos agrícolas dentro de los compromisos con la Organización Mundial del Comercio (OMC). Sus concesiones al país se dan en los productos que elabora a bajos costos relativos, como las flores y las confecciones, que siempre pueden colocarse en cualquier lugar. Mientras Colombia pretende obtener los beneficios en las ventajas comparativas, los socios los buscan en la ampliación de la demanda.

Curiosamente, el TLC replica el error del desmonte arancelario de la apertura. Luego de 20 años de negociación, los representantes criollos no han entendido que el comercio internacional, en particular en los productos agrícolas y ganaderos, no es regulado por las ventajas comparativas. No es cierto que la entrega de los productos que el país elabora con elevados aranceles porque gozan de una amplia demanda mundial se puedan reemplazar por pingües beneficios a los bienes que siempre se han colocado en los mercados externos. Tal como ocurrió con los cereales, la pérdida del mercado de estos productos, y ahora de la leche y la ganadería con Europa, se hará a expensas de contraer el área agrícola.

El TLC desconoce la realidad mundial. La crisis ha constituido una clara evidencia de que no todos los países pueden incrementar las exportaciones y la necesidad de concederles prioridad a los mercados internos y las exportaciones que ofrecen mayores posibilidades de demanda. Por eso, las naciones desarrolladas no renuncian a los subsidios y los países de América Latina que le apuestan a la industrialización y el mercado interno, como Brasil y Argentina, están comprometidos con la integración latinoamericana orientada a ampliar los mercados.

El país no ha logrado asimilar las lecciones de la apertura, más concretamente de la pérdida de los mercados internos y externos ocasionada por la baja de los aranceles y la revaluación del tipo de cambio. A tiempo que en la agricultura causaron la contracción de la cuarta parte del área sembrada y la elevación de la pobreza a 65%, en las zonas urbanas significaron la tasa de desempleo más alta de América Latina y el disparo de la informalidad.

En medio del furor de un debate presidencial en que los candidatos reconocen el estado deplorable del desempleo, la informalidad y la pobreza y se comprometen a reducirlos, se aprueban dos TLC que contribuirán a exacerbarlos. Se dice una cosa y se hace otra.

¿Falsos positivos en la UPC…?

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Reflexiones de Tío Chiro y Tío Nan

 
Fecha 23 Diciembre 2009

No solo es falso lo que no es cierto, hay muchas personas que ratifican y comprueban una falsedad en torno a un hecho cierto.

Bien lo han confirmado los jueces que juzgan a los militares que adelantaron la más cobarde y atroz persecución contra miles de jóvenes colombianos, para mostrarle a sus jefes y al Presidente Uribe “positivos” contra las guerrillas colombianas.

Muchachos masacrados, quienes días antes gozaban de simpatías en sus barrios y se “rebuscaban” para no claudicar junto a sus familias por la falta de empleo. Fueron muchachos inermes que por la voracidad de conseguir unos pesos fáciles se vendieron a carroñeros (excúsenme el término) y pagaron con creces sus osadías.

Hoy los padres de esos hijos desaparecidos y asesinados no justifican esos “positivos” y el Estado les está dando dinero  a cambio de sus silencios, es una crueldad del sistema  para acallar al débil con un puñado de pesos.

Son muertos nuestros: de carne y hueso, hijos, hermanos, tíos, primos y amigos que sucumbieron ante el plomo asesino de unos “positivos” que el Estado promovió sin querer “queriendo”.

Así, de esta manera, les contaba yo a mis consejeros periodísticos tío Chiro y Tío Nan la gran problemática estatal sobre los falsos positivos en Colombia, durante nuestra acostumbrada charla de la semana, para redactar esta columna periodística.

“También hay “falsos positivos” en otras entidades del Estado como en la Universidad Popular del Cesar, en donde se han unido bandos para sacarle provecho a una indecisión de ellos mismos y dos jueces, sobre la designación del Rector titular”, dijo Tío Chiro.

“Claro compadre, fíjese usted que miembros del Consejo Superior Universitario (CSU) quienes son los que deben designar al Rector, han denunciado amenazas de muerte contra ellos y sus familias, bombas debajo de sus carros y hasta acosos que no han sabido ni han podido demostrar a las autoridades que investigan esos “hechos”, corroboró Tío Nan.

“Pero en la UPC nadie les cree y las autoridades también dudan de la existencia de una macabra banda que quiera hacerles daño, porque son tan sofisticados esos “positivos” que rayan contra la verdad de mentiras muy mal construida, las que en el reciente pasado también alimentaron para reinar”, alegó Tío Chiro y añadió: “Contrario a cualquier posibilidad de armonía para lograr un bien común en la universidad, los del CSU se han dividido en dos bandos. El 21 de febrero del año anterior un bando “montó” por encargo al ingeniero Abdo Barrera Mejía en la rectoría y éste ni tieso ni majo despachó de la U a mas de 40 empleados y los reemplazó por cuotas burocráticas recomendadas por sus séquitos electores”.

“Lo lamentable es que la semana anterior se “armó” otro bando mayoritario y tumbó al mesías y ahora reina un bando distinto con otro rector distinto (el docente César Torres) quien ya prometió lo bello y lo divino para la institución como si fuera Harry Potter, porque solo tendrá dos meses de administración”, refunfuñó Tío Nan.

“Les voy a contar quiénes son los miembros del CSU: “Álvaro Uribe,  político consumado, a quién muchos lo comparan con Hitler, Jesucristo o Chávez a lo colombiano; el Gobernador del Cesar, Cristian Moreno, hombre político conservador y conversador, de quien dicen no quiere saber nada de la UPC, le sabe a cacho. La Ministra de Educación Cecilia White, pertenece al sanedrín de la Casa Nariño, hace lo que su jefe le diga; el vocero de los estudiantes, Víctor Vega una abejita en el panal a quien se pegan muchos dulces y quien ha bailado en los dos bandos; el representante de los ex rectores, Elberto Pumarejo, académico, de quien afirman que le apuesta al mejor postor;  el de los egresados, Emiliano Piedrahita, la máquina, el patrón, a quien le deben la coalición para designar al rector Abdo Barrera: el representante de los docentes Carlos Hernández, hombre académico y calculador –al fin matemático- quien no da puntada sin dedal; Alberto Montoya, representante de los gremios, está en el vaivén del andamiaje político, y por último la representante de  las directivas académicas Ada Luz Almenares, de quien se dice que es la que apaga y enciende llamas. Concluyó Tío Chiro. Feliz Navidad. Hasta la próxima semana.

tiochiro@hotmail.com

La demo-plutocracia

Opinión| 21 Nov 2009 - 12:52 am

Mauricio García Villegas

Por: Mauricio García Villegas
ABRAHAM LINCOLN DECÍA QUE LA democracia era el gobierno del pueblo y para el pueblo. Con esa definición Lincoln quería tomar distancia de la plutocracia, que es el gobierno de los ricos para los ricos.

Pues bien, en Colombia uno tiene la impresión de que existe una combinación de estos dos sistemas: un gobierno del pueblo, pero para los ricos. Algo así como una demo-plutocracia: el Gobierno recibe el apoyo abrumador de los más pobres, pero trabaja para defender los intereses de los más ricos. Lo digo en términos más concretos: el Presidente otorga fabulosas exenciones tributarias a los empresarios, a los banqueros, a los exportadores y a los dueños de zonas francas (8 mil millones en 2009) pero nada de eso impide que la favorabilidad del Presidente en los estratos 1 y 2 alcance el 80% (en los estratos 5 y 6 sólo llega al 50%).

En ninguna parte del país la demo-plutocracia tiene tanta fuerza como en el campo. Las experiencias de Agro Ingreso Seguro y de la hacienda Carimagua son expresiones elocuentes de una política económica cuyo fundamento es el siguiente: si los ricos se vuelven más ricos, algún día arrastrarán, en su apogeo, a los pobres y los sacarán de la miseria. Pero como lo demostró la crisis reciente de la economía mundial, esa teoría ni siquiera funciona en contextos de mercado libre, es decir de competencia plena. Cuando se aplica al campo colombiano, no sólo no tiene éxito, sino que se vuelve contraproducente: en lugar de arrastrar a los pobres, los confina en la pobreza (los desplaza).

Si estuviéramos hablando de otra cosa, por ejemplo de la industria o del comercio, la demo-plutocracia no sería tan chocante. Pero estamos hablando del campo colombiano, un territorio dominado por una oligarquía terrateniente que ha bloqueado todos los intentos de modernización durante siete décadas. Estamos hablando de los campesinos colombianos, cuatro millones de los cuales han sido despojados de sus tierras y desplazados hacia las ciudades.

Una cosa es entregar subsidios a, digamos, los campesinos de Wisconsin para que produzcan más leche y más quesos, en un Estado en donde la miseria fue erradicada hace casi un siglo y otra muy diferente es darles dinero a los latifundistas de la Costa Atlántica colombiana para que extiendan sistemas de riego, cuando la mitad de los campesinos de esa Costa no recibe agua potable en sus casas (casi diez millones de personas, la mayoría de ellos campesinos, carecen de servicio de acueducto en Colombia).

Una cosa es repartir subsidios en, digamos, Bélgica, donde los campesinos son los dueños de la tierra y viven, como campesinos, de su trabajo agrícola, y otra muy diferente es repartir subsidios a los finqueros colombianos que, por lo general, son médicos, abogados y políticos de profesión.

Alguien me podría decir que el abrumador apoyo popular que recibe esta política demo-plutocrática es suficiente para justificarla. No lo creo. Incluso suponiendo que en la ejecución de esos programas no hubiese habido problemas de corrupción, ni de clientelismo ilegal —que los hubo y a chorros— esa política me parece indigna y descarada.

Si el presidente Uribe estimaba hace algunos meses que el Estado de opinión es la fase superior del Estado de Derecho, me pregunto si hoy en día no estará pensando que la demo-plutocracia es la fase superior del Estado de opinión.

* Profesor de la Universidad Nacional e investigador de DeJuSticia

Guachafita no es terrorismo

ELESPECTADOR.COM


Daniel García-Peña | 20 Octubre 2009 - 9:09pm

Por: Elespectador.com
“SECUESTRADO EL RECTOR DE LA Universidad Nacional”. Así empezó la película. De inmediato, el presidente Uribe puso en marcha un operativo para personalmente dirigir el rescate. Ya tenía en su cabeza el plan de “cerrarle el círculo” a los terroristas, como luego se lo explicaría a los medios.

Todo estaba ¡Perfecto!: la Operación Jaque II, liderada por él, sin Juan Manuel de por medio. Antes, le habían frustrado la recuperación militar del Caguán; ahora, podía comandar la retoma de la Plaza del Che. Ordenó, por encima de las autoridades distritales y atropellando la autonomía universitaria, la entrada de la Fuerza Pública a la Universidad Nacional.

Pero cuando finalmente llegó con sus tropas, ya el asunto se había resuelto. La mediación de unos profesores había superado el impasse y el rector se encontraba sano y salvo. Las malas lenguas hablaban de dilaciones en las negociaciones, para darle tiempito a que llegara Uribe. Una vez más, los amigos del diálogo habían frustrado todo.

La película de todas maneras continuó. El comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá no descartó que detrás del hecho estuviera involucrado “algún integrante de la guerrilla de las Farc” y el subdirector de la Policía Nacional ofreció $50 millones para quienes permitan “capturar e identificar a los autores materiales de este delito y nos permita conocer los alcances tenebrosos de esta acción”.

Cualquiera que vio las imágenes por televisión o le siguió la pista a lo que realmente sucedió, pudo detectar desorden, despelote, confusión, caos, es decir, guachafita, pero no concierto para delinquir. Lo que se percataba era una actitud espontánea, medio juguetona, medio en serio, eso sí, con una fuerte dosis de indignación, pero nada que indicara “intento de homicidio”, como lo calificó Uribe.

Es cierto que la guachafita a veces se degenera en tropel. También lo es que las formas que tradicionalmente han utilizado los estudiantes para expresar su descontento no han sido efectivas en lograr sus metas y más bien refuerzan el estereotipo negativo de revoltosos y tirapiedras.

Pero eso no justifica la grotesca tergiversación de los hechos para criminalizar la protesta; un derecho legítimo de los ciudadanos en una democracia, mucho más cuando se trata de causas justas.

Lo que piden no es que los escuchen sino escuchar al rector. Pelean no por un interés particular sino por un bien común, la universidad pública. Tienen razón cuando afirman que el Sistema Universitario Estatal peligra por la crisis estructural de sus finanzas.

La guachafita constituye desde hace décadas una forma legítima de protesta. Si no, pregúntenle a los rectores de Berkeley y Columbia en los años sesenta. Obró de manera más inteligente, en su momento, un rector llamado Antanas Mockus que la supo acallar y entablar un diálogo de símbolos, bajándose los pantalones, que el actual quien parece tenerle miedo a tratar con los estudiantes.

En la estrecha mente del furibismo no se acepta ni una camiseta de protesta en MTV. Pero sí se califica una guachafita como delito capital, lo cual realmente es terrorismo.

danielgarciapena@hotmail.com

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No hay peor ciego...



No hay peor ciego...
Jorge Mejía Martinez



Lo siguiente no lo dijo nadie de la oposición, hace muy pocos días:“Además, Colombia está pasando por un momento difícil y peligroso. Preocupa la crisis política, la desinstitucionalización que vive el país, me inquieta el deterioro de la imagen que el colombiano tiene del parlamento, de las cortes y en algunos momentos de las Fuerzas Armadas. También las consecuencias de la crisis económica internacional. No recuerdo nada más difícil y más peligroso que lo que está pasando hoy." Fue Pedro Gómez Barrero, el magnate constructor, después de reconocer que ha sido uribista triple A. La dirigencia de ANIF también tomó postura contra la segunda reelección y el diario El País de España, del grupo Prisa, se vino con un ácido artículo que levantó más ampollas en el palacio de Nariño.

Lo que está ahuyentando a los viejos amigos de Alvaro Uribe es la fetidez de la corrupción. Una vez más se confirma que la prolongación de un gobierno más de lo debido, aunada a la ausencia de control social a las acciones del Ejecutivo, posibilita la desviación de los recursos oficiales para engordar y satisfacer intereses particulares. Los recursos públicos, sí que dejan de ser sagrados.

Mientras la Contraloría y la Procuraduría General de la Nación se dedicaban a incrementar su nómina, a tapar y absolver, los medios de comunicación, particularmente la Revista Cambio, destaparon lo que llenó la olla: la entrega o regalo de cuantiosas cifras de dinero a particulares, supuestamente vinculados con el campo, a través del Programa Agro Ingreso Seguro. Se dice que por esa vía, un solo grupo familiar cercano al gobierno se embolsilló cerca de 25.000 millones de pesos. Hasta narcotraficantes y familiares de narcotraficantes, recibieron su tajada. El Presidente de la república, el ex ministro Arias y el actual Ministro de apellido Fernández –antes del escándalo muy pocos sabían cómo se llamaba-, hasta hace escasos días rejuraban que todo lo dicho eran simples habladurías de los medios y la oposición. Pero la realidad y la veracidad de las denuncias, se impusieron. El Presidente intentó bajarle temperatura al problema, asumiendo una de sus acostumbradas salidas mediáticas – ¡ordenó la recuperación de los dineros! - pero atornilló a las sillas oficiales a los responsables de la debacle y fue indulgente con Andrés Felipe Arias, el precoz ex ministro que horas antes había ofrecido retirarse de la vida pública, si se comprobaba alguna de las irregularidades denunciadas. De la locuacidad, pasó al mutismo total.

Un amigo experto en los temas del agro, me hizo llegar algunas preguntas que contribuyen a empelotar más el problema: ¿Por qué entregan la ejecución de un Programa tan importante a una ONG internacional? ¿Será para evadir la Ley 80 y los organismos de control? ¿Para poder tener nóminas paralelas? ¿Cuál fue el proceso (trasparente, claro, legal, etc.) por medio del cual se escogió al IICA? ¿O esta decisión fue a dedo y por voluntad del Ministro? ¿Cuánto cobra el IICA por ejecutar o administrar estos recursos? Por medio de esta entidad fueron contratados los asesores del Presidente, como José Obdulio Gaviria y Félix Alfazar González, entre otros. Los términos de referencia o requisitos para las convocatorias los elaboró el Ministerio. Estos fueron direccionados, para que no los pudieran cumplir sino los “empresarios”. Las convocatorias no salen a la luz pública por determinación del IICA, sino del Ministerio. Hoy se ha destapado un escándalo en dos de los cuatro frentes del programa AIS: en el ICR - Incentivo a la Capitalización Rural y en el tema del Riego y Drenaje. ¿Cuándo se sabrá qué ha pasado con los Créditos (principal operador Banco Agrario) para pequeños, medianos y grandes productores? Lo mismo que con el último de los temas de AIS, el incentivo de la Asistencia Técnica (IAT).

¿Quiénes han sido sus beneficiarios? Acá también puede haber grandes sorpresas. Hasta ahí el amigo con sus reflexiones.

Falta la discusión sobre la pertinencia y la legalidad de los auxilios o regalos a particulares de recursos públicos. Invito a los lectores para que lean el documentado artículo aparecido en la Revista Digital Razón Pública con la firma del Profesor Iván Jaramillo Pérez http://www.razonpublica.org.co/?p=3969 para que no haya ninguna duda de que si en Colombia hay alguna justicia para mostrar, los dadivosos con la plata de los colombianos deberán terminar en la cárcel.

¡Sí se puede!

ELESPECTADOR.COM



Mario Morales | 4 Octubre 2009 - 8:08pm

¡Sí se puede!

Por: Elespectador.com
CUENTA EL SICÓLOGO SELIGMAN que en un trabajo de experimentación sometía a dos perros a descargas eléctricas simultáneas en sus celdas.

Uno de ellos podía interrumpir la descarga moviendo una palanca con su hocico. Con el tiempo el comportamiento y ánimo de este perro eran normales. El animal que no tenía acceso a la palanca, en cambio, pasó a ser temeroso y pasivo. Incluso luego, cuando tuvo al alcance la palanca para detener la descarga, ya era incapaz de entender y permanecía inmovilizado, sin hacer nada para evitar el daño.

El experimento le sirvió al sicólogo para postular la teoría de la indefensión aprendida que explica los casos en que un individuo aprende a creer que está indefenso, que ninguna cosa que haga cambiará para nada su entorno porque está convencido de que no tiene el control.

El efecto es, tal y como lo vemos en buena parte de la población colombiana, un estado de desesperanza, también adquirido, que lleva a la parálisis e inactividad frente al entorno que le causa daño o representa peligro, no obstante que tiene a su alcance la posibilidad de cambiarlo.

Esta teoría, que se utiliza para tratar la depresión, ayuda a entender el abstencionismo inactivo, así como el grado de favorabilidad que mantiene el presidente Uribe, no obstante la crítica realidad que vive el país, impregnada de una corrupción sin precedentes, el rampante clientelismo cínico, la disparada de inseguridad ciudadana, caos moral, desinstitucionalización, recesión, desempleo y pobreza.

El colombiano promedio que se entera de estos dramas cotidianos cree que no hay alternativas para superarlos y que es imposible cambiarlos. A ese determinismo paralizante se le suma la eficacia del régimen comunicativo de Uribe que mantiene vivo el terror atávico de los lobos merodeantes, inscritos en nuestra alma colectiva desde las lecturas infantiles, y reforzado torpemente por Chávez y las Farc.

Pero hay tratamiento. Necesitamos, desde la familia, academia y pensamiento crítico, terapias de choque para recuperar, si alguna vez tuvimos, la esperanza de vivir en un país digno y justo. Y el primer paso es creer que sí se puede.

www.mariomorales.info [1].

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El ahijado de Tomás

El ahijado de Tomás
Por Daniel Coronell

OPINIÓN.Curiosamente, Javier Socarrás se ha cruzado con frecuencia con los personajes que han tenido a Tomás Uribe en medio de controversias.
Sábado 8 Agosto 2009

Tomás Uribe, el próspero hijo del Presidente, tiene bajo su amparo a un controvertido político. El protegido se llama Javier Enrique Socarrás Amaya y actualmente aspira a la Cámara de Representantes por las negritudes. Socarrás se ha promovido y ha medrado valiéndose de su cercanía con el delfín. Hace campañas políticas usando el nombre del hijo mayor del mandatario(Ver campaña al concejo.jpg). Se hace pasar por abogado. Atribuye a su gestión obras del Invías en La Guajira e invoca su amistad con Tomás Uribe para hacer diligencias en dependencias oficiales, incluida la Presidencia de la República.

A pesar de que las evidencias han quedado en el despacho del Jefe de Estado y en el Ministerio de Protección Social, a Socarrás -como al campero de la propaganda- nada le pasa.

Por ejemplo, nadie le ha preguntado hasta ahora por qué -en una grabación efectuada en 2006 por el saliente notario de Tunja- una voz sorprendentemente parecida a la de Javier Socarrás afirma: "Nosotros llegamos y el mismo día Tomás, yo soy muy amigo de Tomás… y con ella tenemos una amistad desde mucho tiempo… y en seguida Tomás cuando fuimos allá, llamó al secretario general Moreno y listo, eso fue una orden enseguida". (Ver video grabación)

Según esa conversación, lo que "salió enseguida" fue el nombramiento como Notaria Segunda de Tunja de Luz Marina Campo, la mujer que en la misma grabación afirma que es cuota de Tomás Uribe, aunque ahora asegure que lo dijo en chiste.

La señora Campo, cuyo nombre salió a la luz pública hace unas semanas por las denuncias del ex superintendente Cuello Baute sobre las notarías de la reelección, está casada con Milton Contreras, en esa época alto funcionario de la superintendencia.

Curiosamente, Javier Socarrás se ha cruzado con frecuencia con los mismos personajes que han tenido a Tomás Uribe en medio de controversias durante los últimos meses.

En un video de un acto político de la campaña de Socarrás al Concejo de Bogotá, aparece a su lado el ingeniero Tomás Uribe. El primogénito presidencial no disimula que está ahí para promover a su candidato, como lo muestra además la propaganda de campaña. Entre los asistentes al mismo acto están la notaria Luz Marina Campo y su marido, Milton Contreras. (Ver video acto Socarrás)

La señora Campo fue nombrada Notaria de Facatativá el 27 de marzo de 2006 y menos de un mes después, el 26 de abril, fue promovida a Notaria de Tunja (Ver nombramientos.jpg). Su marido, Milton Contreras, inició una serie de visitas a la Casa de Nariño cinco meses antes del primer nombramiento (Ver reporte de visitas a Casa de Nariño01.jpg). En el reporte oficial de entradas a la sede presidencial aparecen 12 visitas de Contreras a la Secretaría General y a la Secretaría Jurídica de la Presidencia, incluidas dos que tuvieron lugar apenas una semana antes de que su mujer se convirtiera en notaria de Tunja por decreto presidencial (Ver reporte de visitas a Casa de Nariño02.jpg).

Milton Contreras es el mismo hombre que depositó casi 20 millones de pesos en las cuentas bancarias de Teodolindo Avendaño dentro del caso de la Notaría 67 de Bogotá, pero sigamos hablando de Javier Socarrás.

Socarrás logró que el alcalde de Mosquera, Cundinamarca, Álvaro Rozo Castellanos, impulsara un festival vallenato en esta localidad de la Sabana de Bogotá. Álvaro Rozo es el mismo alcalde cuya administración promulgó el plan parcial que permitió que unos terrenos en los que tienen intereses los hijos del Presidente fueran aptos para convertirse en Zona Franca.

Los delfines multiplicaron por 100 su inversión, después de que subalternos de su padre declararan la Zona Franca de Occidente. Poco antes, una empresa de la familia del alcalde Rozo -quien también aumentó el índice de ocupación de esos lotes- terminó adquiriendo parte de los terrenos a un precio mucho menor del pagado por otros compradores en esos mismos días.

Si alguna autoridad quisiera averiguar sobre estos temas, sin duda Javier Socarrás podría ser un testigo interesante.

La soberana gana

Revista Semana
Por Antonio Caballero


OPINIÓN.Cuando quisieron salir de Noriega, lo definieron como narcotraficante. Y para capturarlo bombardearon panamá desde la base de Howard

Sábado 8 Agosto 2009

La tesis del gobierno es que la soberanía consiste en entregar la soberanía. Y sí, bueno: paradójicamente, esa entrega constituye un acto soberano. Para ceder algo, es necesario tenerlo. En la Roma antigua, y también en los Estados Unidos de los tiempos de la colonización del salvaje Oeste, se daba con frecuencia el caso de hombres libres que se vendían a un rico en calidad de esclavos por un período determinado, y a veces de por vida. La esclavitud voluntaria no es un estado particularmente decoroso, pero en fin: cada cual pone su honra donde le cabe.

Ahora bien: esas cosas hay que explicarlas. El de las bases norteamericanas en territorio colombiano no es "un acuerdo transparente", como lo llama el general Freddy Padilla, comandante de las Fuerzas Militares. Tan no lo es, que el presidente Álvaro Uribe tuvo que emprender una atropellada gira por siete países amigos para explicárselo en persona a sus presidentes en reuniones a puerta cerrada, no quiso, en cambio, dar esas mismas explicaciones en público, como se lo pedían los presidentes de Brasil y Chile en la cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) que se reúne en estos días, en Quito. Pero donde hay que dar explicaciones no es ni en Unasur públicamente, ni en privado en Lima o en Asunción, sino aquí.

Ese acuerdo, que el general llama "transparente" a pesar de que es secreto, hay que explicárselo a los ciudadanos colombianos, y no a los mandatarios extranjeros. Y en primer lugar a sus representantes en el Congreso de la República, tal como lo dispone la Constitución, ese pobre papel con el cual limpian periódicamente las vergüenzas el presidente Uribe y sus áulicos. Sin duda el Congreso, que es uribista y arrodillado, aprobaría la cesión de la soberanía si se lo preguntaran. Pero darlo por sentado desdeñosamente de antemano equivale a señalar la inutilidad del Congreso, reducido al papel de pagar sueldo a los congresistas para que rubriquen las iniciativas del Presidente: de ahí a cerrarlo no hay un paso (y el cierre constituiría un importante ahorro para la vena rota del gasto público). Como sólo es un paso el que lleva a nombrar por decreto Fiscal y Procurador desde el engorroso método actual de presentarles a las cortes ternas impresentables. Y un paso es el que lleva a clausurar también las cortes, en vez de tener que recurrir al fastidioso recurso de no acatar sus fallos .

Serían pequeños pasos que, sin duda, la opinión uribista aplaudiría con los ojos cerrados (y la boca también: es "mayoría silenciosa"). ¿Y por qué no dar otro más, y cerrar también la prensa? Así se evitaría la costosa extravagancia de hacer giras de explicación "mudas", como han dado en llamar a las que excluyen las declaraciones públicas. Porque ¿cómo hacer declaraciones públicas sobre tratados secretos?

Tan secreto es este que ni siquiera lo conoce el Congreso de la contraparte, el de los Estados Unidos. O, al menos, no se sabe que lo conozca. Ni lo conocía el ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos, a no ser que estuviera mintiendo deliberadamente cuando aseguraba hace un año que no habría bases. Y por lo visto no lo conoce tampoco el nuevo ministro, a quien ni siquiera invitaron a la Conferencia de Seguridad de Suramérica convocada en Cartagena, al alimón, por las Fuerzas Militares de Colombia y el Comando Sur de los Estados Unidos. (De este comando viene la palabra "Sur" del título de la conferencia, que en inglés se llama "SouthSec").

Fue allí, en los salones del Santa Clara Luxury Hotel, donde el general Padilla The Lionheart filtró la información reservada de que las bases para uso de los norteamericanos en Colombia ya están entregadas y no van a ser ni tres ni cinco, como se había hecho creer en un principio, sino siete: dos navales, dos terrestres y tres aéreas. Y añadió sibilinamente que "nadie distinto a los terroristas y a los narcotraficantes debe temer por este acuerdo".

Pero ¿y quién define quién es un "terrorista" y quién es un "narcotraficante"? Los Estados Unidos. ¿Y cómo? Pues como les dé la soberana gana, de acuerdo con lo que les dicte su interés. Sobran los ejemplos. Para poner uno geográficamente cercano: cuando quisieron desembarazarse del general panameño Noriega, que se había vuelto incómodo para ellos después de haberles prestado durante años invaluables servicios a sueldo de la CIA, lo definieron de pronto como narcotraficante. Y para capturarlo bombardearon la ciudad de Panamá desde la base Howard que entonces manejaban, amistosamente por supuesto, en su territorio. Por eso tienen razón en sus temores los Presidentes de Venezuela y Ecuador: su vecindad con las bases norteamericanas en Colombia los pone a tiro. Y tienen razón también los de Brasil y Uruguay y Bolivia y Paraguay y la Argentina y Chile: todos esos países padecieron feroces dictaduras impuestas y respaldadas por los Estados Unidos. Saben por experiencia -que lo diga la presidenta chilena Michelle Bachelet, torturada en las cárceles de Pinochet- que los amigos norteamericanos no son de fiar.

Y a lo mejor tiene también razón, desde su propio punto de vista, el presidente Uribe: con la cesión de las bases militares quiere comprar su respaldo. Así hizo Franco en España. Y gracias a eso murió cuarenta años después tal como quiere Uribe: en su cama, y en palacio.

"Rechazo presencia de militares norteamericanos en Colombia"
El precandidato Carlos Gaviria, del Polo Democrático, dijo que rechaza la presencia militar de Estados Unidos en Colombia y que le parece que el debate sobre el tema debió hacerse en Unasur y no país por país.
08/05/2009

Camino de la incertidumbre

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La sensación que se vive en Colombia es que los temas de la agenda nacional ya no son los de la amenaza del paramilitarismo y las Farc, sino que estos se han convertido simplemente en el instrumento de política externa e interna, para el desarrollo de hechos mucho más complejos que nadie sabe hacia dónde pueden conducirnos.

El primero es el de las relaciones con Estados Unidos e Israel, por una parte y, Ecuador y Venezuela, por la otra. Es una réplica, en pequeño, de la Guerra Fría que se vivió hasta la caída del Muro de Berlín, cuando el mundo evolucionó del bipolarismo que alineó al mundo, entre el socialismo liderado por la Unión Soviética y, el capitalismo, por Estados Unidos.

Colombia ha ingresado de lleno al espacio de la confrontación, que no de la conciliación, con el acuerdo de permitir la utilización de las bases militares por parte de los norteamericanos, lo que es percibido por otros países de la región con gobiernos de izquierda, como el preludio de una agresión militar.

Para justificar este hecho, se desarrolla una guerra mediática para presentar a Venezuela y Ecuador como apéndices de las debilitadas Farc, a partir de hechos aislados y que se pretenden mostrar como parte de las políticas de Estado de esos países.

No podemos olvidar que Venezuela y, en menor medida, Ecuador, tienen un potencial petrolífero muy importante en la región y son estratégicos para la política energética norteamericana. Ahora surge un nuevo actor, a partir de la visita que realizará por primera vez en treinta años a nuestros países el Canciller de Israel, para tratar de equilibrar las relaciones en aumento de Brasil y Venezuela con su 'archienemigo' el Gobierno de Irán.

El segundo, es consecuencia del anterior y tiene una profunda influencia sobre la política interna nacional, ya no se trata tan solo de la 'Seguridad Democrática' de Colombia, sino de la 'seguridad regional' suramericana. Uribe y su Gobierno pretenden convertirse en el adalid en esta parte del mundo de la política, como parte de un 'círculo virtuoso' en la lucha contra el 'terrorismo'. Se juega al nacionalismo y a crear un 'Estado de Opinión' que haga inevitable su continuidad en el poder.

Frente a esta geopolítica, los diferentes actores nacionales se convierten en marionetas: los actores económicos ven deteriorar su situación, impotentes frente a las relaciones con los países vecinos, inquietudes que serían mitigadas con la aprobación del Tratado de Libre Comercio por intereses estratégicos de Estados Unidos.

Los actores políticos con multitud de candidatos y 'candidotes', ya no saben ni siquiera qué hablar o qué decir. Se quedan sin discurso y deberán limitarse a los nuevos temas de la agenda y, los actores sociales sin organizaciones fortalecidas, poco aportan a la discusión nacional. Los intelectuales, condenados a la misantropía: hablan, pero nadie los escucha.

¿Cuándo nos metimos en tamaño embrollo de una tramoya regional donde somos actores de reparto movidos por los hilos de una geopolítica de inmensos intereses? Mientras tanto, el 'gringo ahí', promoviendo los conflictos entre pueblos hermanos, simplemente para mantener estables sus intereses en la región. Yo no sé si es el camino a la locura. Por mi parte, debo confesarlo, llevo un semestre hablando solo.

Germán Umaña Mendoza

El computador de Palacio

Por Daniel Coronell

OPINIÓN.Las ocho páginas de excel se pueden ver en Semana.com y permitirán formarse su propia idea sobre meritocracia y politiquería

Sábado 25 Julio 2009

La mejor prueba de la manera como el gobierno compró la primera reelección de Álvaro Uribe está en documentos electrónicos de la propia Presidencia de la República. Un computador que han manejado los asesores Juan David Ortega, Hernando Angarita y Claudia Salgado registra las diferentes prebendas con las que pagaron la reforma constitucional (antes, durante e incluso dos años después de su aprobación).

Al tema notarial, cuyo rompecabezas se empieza a armar gracias al testimonio del ex superintendente Manuel Guillermo Cuello Baute, se le debe sumar ahora un documento que tengo en mi poder y que muestra los movimientos efectuados en la nómina diplomática y consular del país en los meses siguientes a la aprobación del 'articulito'.

Se trata de una planilla de Excel, (Ver icono.jpg) titulada 'Temas Internacionales 2006', que en cinco columnas deja claras las identidades de los padrinos de varios funcionarios y de sus eventuales reemplazos para pagar nuevos favores.

Por ejemplo, el entonces representante Jaime Amín, quien para la época era el hombre de José Name en la comisión primera de la Cámara, recibió al menos dos puestos importantes por su voto a favor de la reelección. Su esposa, Claudia Margarita Betancur, fue nombrada notaria sexta de Barranquilla por el presidente Uribe y Sabas Pretelt, por aquellos días Ministro del Interior y Justicia.

Ese nombramiento ocurrió nueve meses después de la aprobación de la reelección. Sin embargo, la buena racha burocrática y económica de la familia de Amín no paró ahí. Apenas tres días después del nombramiento de su esposa, el Ministerio de Relaciones Exteriores designó cónsul en Nueva York al cuñado del representante y hermano de la nueva notaria.

El documento Excel muestra el nombre del funcionario Javier Ernesto Betancur y entre paréntesis el de su padrino: Jaime Amín. (Ver New York.jp)

Name también recibió lo suyo. En el mismo papel elaborado en 2006 está registrado el nombramiento de su hija Margarita Rosa Name en la Misión de Colombia ante la Organización de Naciones Unidas. (Ver ONU.jpg)

Varias personas me han contado que Jaime Amín se apartó de la casa Name y que ahora busca construir una carrera política alejada de las prácticas de su antiguo jefe. Me temo que su pasado empañará sus buenos propósitos.

El Excel de la Presidencia también deja conocer las identidades de quienes estaban rondando los puestos para esas fechas. Al lado del nombre de Pablo Toloza Acevedo, según el papel secretario de la Embajada en Italia, hay una columna de aspirantes al cargo que en negrilla señala: "Qué hacer hijo de José Obdulio". (Ver italia.jpg)

En cambio, hay otros marcados como intocables. Es el caso de Pedro Álvaro Pava, que tiene entre paréntesis la anotación: "No tocar María Eugenia Gutiérrez". (Ver Paraguay.jpg)

Las ocho páginas de Excel se pueden ver en semana.com y permitirán formarse su propia idea sobre meritocracia y politiquería. (Ver documento)

El registro en el sistema muestra que el documento fue creado el martes 18 de julio de 2006 a las 10:19 de la mañana, e impreso ese mismo día a las 6:45 de la tarde. (Ver creado.jpg)

El documento tiene la firma electrónica de su autor. Se llama "juanortega" y el office que sirvió para su elaboración fue registrado a nombre de la organización "Presidencia de la República". (Ver autor-JuanOrtega.jpg)

Juan David Ortega fue asesor de la Secretaría General de la Presidencia de la República, de allí pasó a ocupar la Secretaría General del Ministerio de Agricultura y ahora es directivo de la campaña presidencial del ex ministro Andrés Felipe Arias.

Hace unos meses, Ortega se negó a responder las preguntas de la Corte Suprema de Justicia sobre su relación con Teodolindo Avendaño. Alegó el derecho a no autoincriminarse.

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La ayuda


Por Antonio Caballero

OPINIÓN. El aumento de la ayuda norteamericana que tan contento tiene a este gobierno sólo servirá para agravar la guerra que vivimos.

Sábado 18 Julio 2009

Primero dijo el entonces Ministro de Defensa Juan Manuel Santos que el gobierno no les daría una base militar a los Estados Unidos. Aquí mismo comenté que esa era la prueba de que pensaba darles varias. Y así ha sido. El actual ministro de Defensa, general Freddy Padilla, informa que son tres: Malambo, Apiay y Palanquero. Agrega que, si por el gobierno fuera, serían por lo menos cinco: "Nosotros hemos solicitado -dijo- entregar también Larandia y Tolemaida". Y al parecer serán en realidad siete, contando las bases navales de Cartagena y Bahía Málaga, que recibirán "visitas" de los buques de guerra norteamericanos. Agrega el general que no es necesario ni siquiera consultar al Congreso (lo cual, en el lenguaje de este gobierno, significa que no van a comprar congresistas con embajadas y notarías), porque "los expertos en esta materia consideran que no se trata de nada nuevo". Y es verdad: la entrega de las bases forma parte de la larga tradición cipaya de abyección ante el imperio de todos los gobiernos de Colombia. Tanto es así que ni siquiera sorprende que esa haya sido la manera escogida por el de Álvaro Uribe para celebrar el bicentenario de la independencia del imperio anterior. Pero lo cierto es que da vergüenza ajena. Tanta, que por contraste parece menos grotesca la idea municipal de los globos aerostáticos con anuncios publicitarios.

Y explica el Presidente, como siempre, que la entrega de las bases a los norteamericanos tiene por objeto conseguir "que nos ayuden en esta batalla contra el terrorismo y el narcotráfico".

Como siempre, digo, porque esa es la excusa (también tradicional) que alega el gobierno para cualquiera de sus actos. Para subir los impuestos o para bombardear a los vecinos, para no llevar a juicio a los paramilitares o para no compensar a sus víctimas. Para lo que le convenga o para lo que se le ocurra. Parece como si no se hubiera dado cuenta de algo que ha sido de sobra comprobado en la historia ya larga de esos dos fenómenos: que ambos son generados en buena medida por la ayuda norteamericana.

En el caso del narcotráfico la evidencia es tan clara que ha acabado por convencer incluso a personas que, en su momento de poder local, se inclinaron ante la presión imperial de los Estados Unidos para combatirlo a sabiendas de que ese combate es la mejor manera de fortalecerlo: es el caso de los ex presidentes Gaviria de Colombia, Zedillo de México y Cardoso de Brasil, firmantes de un reciente documento en el que reconocen que la guerra contra la droga ha sido no sólo inútil sino contraproducente. Ha destruido física y moralmente los países a la vez que conseguía que aumentara el consumo del producto y el poder y la riqueza de las mafias que lo manejan.

En el caso del terrorismo, antes llamado subversión, la relación de causa a efecto también es notoria aunque esté velada por la ideología. No sólo en Colombia, sino en todos los países que han conocido el fenómeno este ha sido fortalecido por el antiamericanismo, fruto a su vez de la "ayuda" procurada a sus gobiernos por los Estados Unidos para combatirlo. Y así es tanto en los países en los que la subversión, hoy llamada terrorismo, ha sido derrotada (la Argentina o Chile), como en los que ha triunfado (Cuba o la Nicaragua de la primera victoria sandinista). Y esto no sólo en América sino en Asia y en África, de Vietnam al Congo, e inclusive en la Europa de la Guerra Fría. Para no hablar del Oriente Medio.

De manera que el aumento de la ayuda norteamericana que tan contento tiene a este gobierno sólo servirá para agravar la guerra en que vivimos. Lo cual explica, de rebote, el contento del gobierno: él vive de que esa guerra se mantenga. Si en Colombia hubiera paz, no habría Uribe.

Me viene a la memoria el razonamiento con el cual la señora Jeanne Kirkpatrick, asesora de Seguridad de Ronald Reagan, trató de persuadir al gobierno de Costa Rica de que aceptara la ayuda norteamericana para armar un ejército, inexistente en el país desde los años cincuenta. "Lo necesitarán -les dijo la consejera de Reagan- para combatir la subversión". "Es que en Costa Rica no hay subversión", le respondieron. Y ella concluyó: "La habrá en cuanto tengan un ejército".

Desprecio por la ley

Opinión| 18 Jul 2009 - 1:27 am

Ramiro Bejarano Guzmán

Notas de Buhardilla

Por: Ramiro Bejarano Guzmán
NADA DE LO QUE HACE ESTE GOBIERno corrupto, mafioso y perseguidor, se apega a la ley. Siempre hay un camino del atajo, para que lo impresentable parezca normal, o para que se vean decentes quienes no lo son.

El más reciente ejemplo tiene que ver con las bases militares en Colombia, episodio que el Gobierno pudiendo haber manejado sin suscitar molestias, lo convirtió en un enredo. Nadie se opone a la cooperación americana en la lucha contra el narcotráfico, pero resulta que nuestra Constitución, en los artículos 173 y 237, tiene definido que el tránsito de tropas extranjeras en nuestro territorio tiene que ser autorizado por el Senado y además consultado con el Consejo de Estado.

Tuvo que protestarle al Gobierno el presidente del Consejo de Estado, Rafael Ostau de Lafont, para que los ministros del Interior y de Relaciones Exteriores salieran precipitadamente a decir que sí lo consultarían, antes de concluir el acuerdo sobre presencia militar gringa en tres bases criollas. Pero como primero cae un mentiroso que un cojo, se les olvidó a los ministros que llevan muchos días diciéndonos que ya estaba concluido el acuerdo con los Estados Unidos, de manera que lo que hicieron fue avanzar en esos trámites sin haber oído al Consejo de Estado, ni haber solicitado la autorización del Senado. Cuando se sintieron cogidos, acataron a medias la ley.

Y claro, a un Procurador cómplice, como Alejandro Ordóñez, le importa un pito que se violen normas constitucionales.

El mismo desdén del Gobierno por el derecho se da con su empeño en sacar adelante el referendo reeleccionista, cuyos promotores siguen gozando de impunidad a pesar de los graves delitos de que están acusados.

La última que se ha inventado el Gobierno es el disparate que ha propalado el jefe del transfuguismo político, Rodrigo Rivera, según el cual, los parlamentarios podrían votar el irregular referendo sin verse expuestos a una acusación penal, si lo hacen por orden de las bancadas de cada partido. Es decir, que todos delincan para que no se note, y además por cuenta de los partidos, que no son sujetos de responsabilidad penal.

Y el tema de la elección de Fiscal, salpicado de múltiples dudas, parece no importarle al Gobierno. Cuando esperábamos un comunicado de la Presidencia en el que supuestamente se pronunciaría sobre todos los sucesos que han rodeado este accidentado nombramiento, en vez de una explicación sensata divulgaron un listado de sentencias supuestamente proferidas por uno de los candidatos, sin aclarar que el 90% de esos fallos fueron proyectados por otros funcionarios. Sobre las acusaciones y reparos a los aspirantes, ni pío.

A propósito, es obvio que el doctor Juan Ángel Palacio, acusado por un magistrado auxiliar, tiene derecho a la defensa, pero sobre todo a una que convenza, pues asunto tan grave no puede enterrarse con una decisión tan endeble como la que profirió la Fiscalía, además sin su presencia y la del denunciante.

Lo que sí no puede ocurrir es que el valeroso y recto magistrado auxiliar del Consejo de Estado Hugo Marín termine siendo el chivo expiatorio de este espinoso cuento. Conozco de vista, trato y comunicación a Marín, desde los salones del Externado, donde fue mi discípulo —por cierto destacado—, luego mi subalterno cuando ejercí responsabilidades públicas, después he sido testigo de su rectitud y dedicación en la rama judicial. Si hubiere muchos Marín en la justicia, otra sería la historia.

~~~

Adenda. ¿Quiénes de los ambientalistas a ultranza que hoy se rasgan furiosos las vestiduras por el fusilamiento de los hipopótamos, protestaron por los “falsos positivos”?

notasdebuhardilla@hotmail.com

  • Ramiro Bejarano Guzmán

Julio y Uribe

Opinión| 17 Jul 2009 - 10:08 pm

Álvaro Camacho Guizado

Julio y Uribe

Por: Álvaro Camacho Guizado
EN LO QUE VA CORRIDO DE ESTE MES se han presentado diferentes sucesos que deben tener preocupado al presidente Uribe.

En algunos no porque sienta que ha actuado mal, sino porque con ellos se ha dibujado un panorama del país que contradicen lo que él ha expresado como su ideal de “patria”.

En primer lugar, se ha producido un nuevo “falso positivo”. No se trata esta vez de matar jóvenes inocentes para hacerlos pasar por subversivos. No, ahora se trata de dar la orden de matar a un hipopótamo, también inocente, porque los responsables del Ministerio del Medio Ambiente no sabían qué hacer con él. Se pretendió obviar el problema con una solución bárbara, que se disfrazó de un acto de protección a unos campesinos que se quejaron de que el animal había matado unas vacas, pero que no querían que se matara a ‘Pepe’, como lo habían bautizado en un acto que refleja cierta compasión.

En segundo, la terna enviada a la Corte para la elección del Fiscal General. Según expertos juristas, ninguno de los tres candidatos cuenta con mérito. Uno de ellos ha sido denunciado por ejercer tráfico de influencias; otro por haber auspiciado la práctica de los “falsos positivos”, y la tercera por su falta de experiencia en el poder judicial y por mostrar como méritos que fue asesora del presidente cuando era gobernador de Antioquia y ser asesora del Ministro de Transporte. Su selección por parte del Presidente mostró que es más importante tener amigos que jueces en el poder judicial.

El tercero, el anuncio de que el mandatario ofrece al gobierno de Estados Unidos tres bases aéreas, y le ofrece otras dos como ñapa, muestra que los esfuerzos para congraciarse con Obama y lograr que el Congreso de ese país conceda el TLC no encuentran límites en la dignidad y la soberanía.

Ni en la lógica: si el presidente insiste en que el gobierno va ganando la guerra contra las Farc, y que el narcotráfico se ha reducido (así lo informó el ex ministro Santos), no se ve por qué se necesitan bases militares estadounidenses. No importa tampoco que la decisión no sea consultada con el Congreso de la República, ni con la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores. Basta que sea una decisión presidencial. Y punto.

Cuando en América Latina se respiran ciertos aires de independencia y alguna altivez frente a los Estados Unidos, Uribe se ubica en el viejo modelo de subordinación a la potencia, lo que sin duda obstaculizará las relaciones con los demás gobiernos de la región. Eso de tratar de establecer un rotundo contraste con el presidente de Ecuador puede servir para satisfacer el fanatismo de los enemigos de Chávez, Correa y Evo, pero no nos acerca a otros presidentes más sensatos. Al contrario, menos confiarán en Uribe como aliado.

Estos hechos del mes no se pueden utilizar para criticar a Uribe porque no ha cumplido con su programa original de 2002, el Manifiesto Democrático de los Cien Puntos. Cualquiera que lo lea se da cuenta de que en él el candidato no se compromete de manera explícita con la protección del medio ambiente (lo que incluye no matar animales inocentes); tampoco se la juega por la independencia de la Rama Judicial (sólo promete más celeridad en la aplicación de la justicia). Y menos en la garantía de gobernar un país soberano, con una política exterior independiente y digna.

  • Álvaro Camacho Guizado

¿Ministra de Educación?

ELESPECTADOR.COM

Lisandro Duque Naranjo | 20 Junio 2009 - 2:43am

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¿Ministra de Educación?

Por: Elespectador.com
ESCUCHÉ A LA MINISTRA DE EDUCAción, Cecilia María Vélez, decir por la W, antes de tirar el teléfono cortando displicentemente la entrevista, que “el (reelegido) rector de la Universidad Industrial de Santander, Jaime Alberto Camacho Pico, ha cumplido una buena gestión”, motivo por el cual el Gobierno apoya su continuidad en el cargo.

Esta decisión coincide con el momento en que el rector Camacho Pico fue pillado en una grabación telefónica de hace dos años que lo vincula con un “plan pistola”, en alianza con “las ‘Águilas Negras’ ”, contra profesores y estudiantes de esa universidad “que anden en pasos de izquierda”.

Es la segunda vez que le oigo a la Ministra estar satisfecha con rectores universitarios, sin importarle que éstos tengan compadrazgos con bandidos. Hace pocos años elogió también “la buena gestión” del entonces rector de la Universidad de Córdoba, quien llenó con fichas de Mancuso los cargos administrativos y académicos del Alma Máter monteriana. El dominio ‘paraco’ en esa Universidad —que ignoro cómo esté ahora— fue el corone burocrático de 15 años de las Auc eliminando profesores y alumnos por el solo hecho de que miraban feo, o hablaban duro, o eran de izquierda. Pero como al que no quiere una se le dan dos tazas, la doctora Vélez está contenta con la reelección del rector Camacho Pico en la UIS. Demasiada frescura y dejadez la suya respecto a posibles reincidencias de tan oscuro personaje. O aunque no incurriera en ellas: a una ministra de Educación le debiera bastar ese pasado en cualquier ser humano para omitirlo como directivo de juventudes. En realidad la señora, por su ceño y estilo, da la sensación de ejercer ese ministerio por mero accidente, y que fuera más bien el de Defensa, o la dirección del DAS, lo que de verdad le dictara, pues la inteligencia que se imparte en esos antros es la que le da la talla. Aún así, le recuerdo que hay cargos —el suyo verbigracia— en los que hay que disimular más que en otros el desdén por la vida de los demás, en este caso estudiantes.

Cada vez me pesa menos la mano para escribir que las “buenas gestiones” que la Ministra les atribuye a esos rectores consisten justamente en las conductas delincuenciales que al final terminarán probándoseles. Ella es una mujer de la guerra, sin duda. En todo caso me parece un imposible moral que a personas de trayectoria tan reprobable las considere dignas de absolución, o del beneficio de una duda excesiva, sólo porque son competentes en lo administrativo, construyen aulas, amplían cupos y disminuyen costos de funcionamiento. Eso no me rima. De hecho no me olvido de una frase tenaz que le escuché a una matrona paisa, hace muchos años en mi pueblo, cuando hablábamos de un tipo que ya tenía cuatro muertos encima: “Asesino sí es ese hombre, pero como hijo es una maravilla. Hay que ver esa casa que le compró a la mamá”. No llegaré yo a la ortodoxia ética de Gandhi, pero no sobra citar una sentencia suya: “Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible”.

Aprovecho lo del todo indivisible para exonerar de incoherencia a la funcionaria aludida: su jefe, el Presidente, todavía no se desdice de su frase “es un buen muchacho”, pronunciada a propósito del forajido Jorge Noguera. Ni de muchas más expresadas sobre una cantidad de amigazos que ya están tras las rejas. De modo que ahí la van, doctora.

Me sube el ánimo la certeza de que los estudiantes de la UIS no van a aguantarse esa conspiración, diseñada en vísperas de vacaciones, o anticipándolas, cosa que al retornar a clases ya la marea del repudio a ese rector se haya disipado. Pero esa muchachada no es tan pinga. La UIS exhala en su campus un vaho como de revuelta que terminará venciendo a la cómplice Ministra manizaleña, al ominoso caballista antioqueño, a ese rector que deshonró su claustro y a esas águilas de pacotilla que lo que quieren es meter miedo.

lisandroduque@hotmail.com

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Tocando techo (José Obdulio Gaviria no ha considerado necesario aclarar cuál ha sido su relación con este mafioso)


Opinión José Obdulio Gaviria no ha considerado necesario aclarar cuál ha sido su relación con este mafioso.

Daniel Coronell

Un veterano mafioso que ha sido miembro de los carteles de Medellín y del Norte del Valle fue el verdadero organizador de la reunión de la 'Casa de Nari'. El encuentro entre emisarios de alias 'Don Berna' y altos funcionarios del gobierno tenía el propósito de buscar elementos para desprestigiar a la Corte Suprema de Justicia que ha adelantado la investigación por la para-política.

Un cotejo técnico de voces, ordenado por una fiscal, determinó que Tapias Ospina es la persona que le informa al asesinado alias 'Job' que "ha organizado el tinglado" para la reunión. La revelación, iniciada por el Nuevo Herald de Miami, demuestra que personas del más alto nivel en el gobierno de Colombia han tenido relaciones con miembros de la mafia y, en algunos casos, han hecho causa común con ellos.

En la comunicación, Tapias le anuncia a 'Job' que a la reunión "va el curita, y va el jefe de los abogados…". Hasta ahora el secretario de Prensa de la Presidencia, César Mauricio Velásquez, ha sostenido que su presencia en ese lugar fue causal y nunca estuvo programada. ¿Por qué, entonces, Tapias Ospina afirmó con anterioridad que "el curita" iba a ir al encuentro?

Gustavo Tapias Ospina, alias 'Techo', tiene una larga hoja de vida criminal, con registros desde 1984, cuando manejaba rutas del narcotráfico a través de México para Pablo Escobar y Gerardo Moncada, alias 'Kiko'. Después del asesinato de este último por parte de Escobar, Tapias se hizo cargo de una ruta estrella conocida como la 'Fania', que lo convirtió en multimillonario.

En 1993, Tapias Ospina, junto con otros 11 narcotraficantes, entregó a las autoridades información sobre los crímenes de Pablo Escobar. Para algunos fue un gesto de altruismo de unos delincuentes arrepentidos, para otros, sólo una inversión para quitar del medio al 'patrón' convertido, ya en ese momento, en el mayor obstáculo para el negocio.

Tapias Ospina, dentro de su confesión de 1993, reveló detalles sobre los asesinatos del procurador general Carlos Mauro Hoyos, y del ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, y entregó datos sobre el funcionamiento de la 'Fania'.

Como sea, esos delincuentes de los que Tapias hace parte, conocidos desde esa época como los 'Doce del Patíbulo', recibieron una especie de generosa amnistía firmada por el entonces vicefiscal, Francisco José Sintura. Usando esa resolución legalizaron la mayor parte de sus fortunas.

Varios volvieron a delinquir. Uno de ellos, Luis Enrique 'Miky' Ramírez, fue temporalmente a la cárcel en Colombia. Otro, Gabriel Puerta Parra, fue extraditado a Estados Unidos. Algunos desaparecieron sin dejar rastro y otros empezaron a moverse, sin mayores inconvenientes, en altos círculos políticos y empresariales.

Tapias Ospina se convirtió en un próspero hacendado e incluso llegó a hacer amigos en las agencias antinarcóticos de Estados Unidos, gracias a la información que entregaba sobre sus viejos socios. Sin embargo, nunca paró de delinquir. Desde 1994, un año después de la polémica amnistía de la Fiscalía colombiana, era buscado en Francia por narcotráfico dentro de una operación llamada 'Margarita'.

Nada de eso fue obstáculo para que entablara relaciones con asesores de la Presidencia de Colombia. Tapias Ospina se reunía y mantenía contacto con el consejero José Obdulio Gaviria y con el asesor para los municipios, Félix Alfázar González Mira. Nadie sabe aún cuáles eran los temas que tenía que tratar con ellos, el narcotraficante.

Hace unos meses, Gustavo Tapias Ospina, también conocido con el alias de 'Alejandro', se entregó a la justicia de Estados Unidos. En febrero fue condenado a 11 años de prisión. Los documentos del FBI señalan que 'Techo' usaba sus amistades para ayudar a narcotraficantes.

José Obdulio Gaviria -tan activo anunciando demandas contra periodistas que se han atrevido a informar que recibía información sobre seguimientos ilegales- no ha considerado necesario aclarar cuál ha sido su relación con este mafioso.

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Uribe cava su propia fosa


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Andrés Oppenheimer

Cuando entrevisté al presidente colombiano Alvaro Uribe el año pasado y me salió por la tangente cuando le pregunté cinco veces seguidas si intentaría cambiar la Constitución para presentar su candidatura a un tercer mandato, pensé que el mandatario estaba tratando de ganar tiempo, y mantenerse en el centro de la escena política de su país. Pero después de los acontecimientos de esta semana, ya no estoy tan seguro.

Tras el voto del Senado colombiano del 19 de mayo a favor de un referéndum que podría permitirle a Uribe cambiar la Constitución y legalizar un tercer mandato consecutivo, muchos colombianos bien informados parecen convencidos de que está planeando seriamente postularse para las elecciones del 2010.

¿Están en lo cierto? ¿Terminará Uribe, quien goza de gran popularidad y merece crédito por haber asestado duros golpes a la insurgencia narcoterrorista de Colombia, siguiendo los pasos del presidente venezolano Hugo Chávez y otros autoproclamados ''hombres indispensables'' que socavaron las instituciones de sus países para permanecer indefinidamente en el poder?

Hay varias razones de peso para pensar que sí.

Primero, a Uribe le resultará cada vez mas difícil decirles a sus partidarios que no se presentará, después de alentarlos --tácita o expresamente-- a gastar mucho tiempo y dinero en reunir firmas para el nuevo referéndum. La revista Semana reportó el 2 de diciembre que la campaña por el referéndum costó US$900,000.

En segundo lugar, Uribe ha sido el blanco de fuertes críticas por grupos de derechos humanos colombianos e internacionales por supuestamente no haber hecho lo suficiente para impedir violaciones en esa área.

El presidente podría estar temiendo que, si deja el cargo, pueda objeto de acusaciones formales de víctimas de abusos de derechos humanos. Y la reciente condena contra el ex presidente peruano Alberto Fujimori por violación de derechos humanos podría haber hecho aumentar los temores de Uribe.

En tercer lugar, si alguna vez Uribe temió que Estados Unidos toleraría alguna medida de su parte para cambiar la Constitución y unirse a las filas de los autócratas electos de Latinoamérica, ahora ha recibido un consentimiento tácito de la secretaria de Estado Hillary Clinton.

Durante las audiencias de confirmación, cuando el senador Richard Lugar interrogó a Clinton acerca de la posibilidad de que Uribe se presentara para un tercer período presidencial, la secretaria de Estado respondió por escrito: ``No creo que esté bien que Estados Unidos trate de determinar el resultado de ningún proceso interno democrático en la región''.

Mauricio de Vengoechea, un consultor político que ha trabajado en cuatro campañas electorales en Colombia, me dijo que ``hay demasiados factores que apuntan a que Uribe se va a presentar''.

Pero también hay poderosas razones para creer que, finalmente, Uribe anunciará que no se presentará.

El anuncio realizado esta semana por el ministro de Defensa Juan Manuel Santos, informando que este fin de semana dejará su cargo para posiblemente lanzar su candidatura presidencial, sugiere que Santos sabe --o cree firmemente-- que Uribe no se postulará.

Santos, un ex ministro de Comercio Exterior que condujo la exitosa guerra de Uribe contra la guerrilla, le dijo al diario El Tiempo que si Uribe se postula, él no lo hará, pero agregó que tiene la ''intuición'' de que Uribe no se presentará.

Asimismo, cada vez mas colombianos se oponen a una tercera presidencia de Uribe. Arguyen que Colombia se convertiría, como Venezuela, en un país donde no rige la ley y donde los presidentes cambian la Constitución a su antojo. Lo que es más, Colombia no correría peligro, porque seguramente un seguidor de Uribe ganaría la Presidencia, afirman.

Finalmente, Uribe podría descartar la idea de presentarse nuevamente como candidato porque la polarización política que ya está provocando su posible postulación podría tornar ingobernable a el país. Tal como ocurrió con Fujimori, con el ex presidente argentino Carlos S. Menem y con muchos otros que se postularon para una tercera presidencia, Uribe podría terminar mal. ¿Por qué no pasar a la historia como el mejor presidente colombiano de la historia reciente?, podría estar preguntándose Uribe.

Mi opinión: Si Uribe nos está manteniendo en la incógnita para permanecer en el centro de la escena y no debilitarse políticamente antes del fin de su segundo mandato, está jugando este juego por demasiado tiempo.

A menos que anuncie ya mismo que no se postulará, su campaña de reelección no declarada habrá despertado tantas expectativas --y reunido tanto dinero-- entre sus seguidores que ya no habrá marcha atrás.

Esa sería una mala noticia. Uribe perdería toda autoridad moral para criticar a Chávez y a otros autócratas que se erigen en ''hombres indispensables'', y que invariablemente terminan destruyendo las instituciones de sus países. No existe tal cosa como un dictador bueno, y Uribe no sería la excepción a la regla.




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