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Tema del dia| 29 Ago 2010 - 9:01 am
Por: EL ESPECTADOR
En su misiva, el presidente de la Drummond en Colombia, Augusto Jiménez, resaltó que el proyecto minero requiere inversiones superiores a US$1.500 millones y que unas expectativas de esta dimensión sólo podían ser avocadas teniendo certeza de la prórroga de los contratos. Dos meses después, el 11 de mayo, la empresa Drummond envió una nueva carta planteando varios elementos de análisis económico sintetizados en la comparación del contrato original y varios otrosí firmados a través de los años.
La respuesta de Ingeominas se produjo el 22 de julio y fue firmada por el subdirector de Fiscalización y Ordenamiento Minero, José Neiza Hornero. En ella, el funcionario aclaró que las circunstancias en que se habían suscrito varios ajustes al contrato no podrían convertirse en parámetros de aplicación para la nueva realidad. En concreto, Neiza expuso que la condición para prorrogar el contrato era una contraprestación económica a favor del Estado por el 5% del valor de las utilidades operacionales de la empresa Drummond.
El 5 de agosto, el mismo Neiza Hornero, después de una reunión entre ejecutivos de Drummond y altos funcionarios de Ingeominas para revisar el otrosí propuesto por la multinacional, envió los términos de lo acordado a la empresa Espinosa y Asociados para que conceptuaran sobre el parcial acuerdo. Pero ese mismo día a las 9 y 23 minutos de la noche una ejecutiva de Drummond envió a los funcionarios de Ingeominas el modelo de otrosí para que fuera firmado de inmediato (ver facsimil). Sin el concepto de Espinosa y Asociados, la prórroga iba a firmarse.
Fue entonces cuando José Neiza Hornero, el 6 de agosto, a 24 horas de terminar el gobierno Uribe, renunció a su cargo y le dejó claro al director de Ingeominas que de ninguna manera podría atender sus instrucciones de conceptuar favorablemente la prórroga del contrato con Drummond, ni tampoco hacerlo con otro asunto a su disposición: la prórroga por 30 años del contrato que Cerro Matoso tiene para la explotación de níquel en el departamento de Córdoba.
En el último caso existía de por medio un asunto aún más delicado: desde el 24 de junio, Carlos Antonio Espinosa Pérez, de la empresa Espinosa y Asociados, le había escrito al director del Servicio Minero, José Fernando Ceballos, que su oficina no consideraba posible prorrogar el contrato con Cerro Matoso porque era evidente que se estaban lesionando los intereses del Estado y porque además los textos propuestos eran contrarios a las normas legales y conllevaban un detrimento del patrimonio público.
Y nuevamente hubo varios correos electrónicos, esta vez desde la gerencia de Asuntos Legales de Cerro Matoso, donde siguió cobrando forma la prórroga del contrato de concesión para la explotación de níquel. Como si fuera poco, ya se había suscitado un conflicto adicional con la asesora de Ingeominas Mélida Cabezas, quien puso en conocimiento de los organismos de control el hecho de que a ella se le canceló su contrato por advertirle a Ingeominas que Cerro Matoso estaba atrasado en el pago de $24.892 millones por concepto de regalías.
El 11 de agosto, ya en tiempos del presidente Santos, se conoció que Neiza Hornero le envió una nueva carta el director de Ingeominas Mario Ballesteros en la que le recordó que él le había dicho que era orden de la Presidencia tramitar y suscribir las prórrogas de Drummond y Cerro Matoso. Además de reiterarle su renuncia, Neiza Hornero dejó constancia de que había sido maltratado, presionado e irrespetado y que su oposición a las prórrogas obedecía a su experiencia y conocimiento del tema.
El pasado 19 de agosto, el director de Ingeominas, en carta a El Espectador, calificó de totalmente falso que haya dado instrucciones algunas al ingeniero Neiza y que el caso de Cerro Matoso estaba sometido a un tribunal de arbitramento. Además, Mario Ballesteros añadió que nunca tuvo conocimiento de conceptos negativos de Neiza respecto de las pretensiones de Drummond y que su lucha era contra la corrupción y las prácticas non sanctas que aquejan al sector.
Este viernes, tras los hallazgos de El Espectador de los correos electrónicos donde queda claro que la prórroga con Drummond y Cerro Matoso iba en marcha, el director de Ingeominas, Mario Ballesteros, precisó que nada de lo dicho es cierto, que todo son especulaciones, que él no firma contratos y que por ahora no hay prórrogas con ninguna de las dos compañías. A su vez, a la empresa Drummond se le envió un cuestionario sobre el tema y al cierre de esta edición aún no había sido contestado.
Este viernes 27 de agosto, en la página web de la Casa de Nariño fue cargada una circular del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República expedida el 4 de agosto donde se advierte que la ciudadanía debe conocer a los aspirantes a los altos cargos del Gobierno. Acompañando la directiva aparece que el ingeniero eléctrico Andrés Ruiz Rodríguez aspira a prestar sus servicios como director de Ingeominas. Será el reemplazo de Ballesteros. La ciudadanía no ha hecho observaciones.
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8/31/2010 06:56:00 p. m.
El debate viene precedido de una campaña de desprestigio generalizado contra los gobernadores y alcaldes de regiones mineras en energéticos que generan regalías, tendiendo un brumal que oculte las intenciones reales de esta reforma constitucional.
Lo primero que se observa de esta reforma, es que viene antecedida de dos actos legislativos que recortaron ingresos corrientes de la nación a las regiones, como fueron los actos reformatorios 01 y 04 de los años 2001 y 2007 respectivamente, que cambiaron los artículos 356 y 357 de la Constitución Nacional, siendo el primero de estos liderado por el hoy presidente de la república Juan Manuel Santos, oficiando de ministro de Hacienda del gobierno de Andrés Pastrana.
El acto legislativo que pretende ahora reformar los artículos: 332 que habla de la propiedad del subsuelo y los recursos; 360 que refiere sobre el reconocimiento de las regalías a las regiones productoras y puertos marítimos o fluviales, y 361 que creó el Fondo de Regalías, tiene el mismo contenido de los actos que truncaron los ingresos corrientes de la nación a las regiones y que dio lugar al famoso SGP Sistema General de Participación, que hoy tiene en serías dificultades la financiación de la salud, la educación y el saneamiento básico de muchos departamentos y municipios del país.
El presidente de la república, los ministros de Minas y Energía y Hacienda vienen señalado que ante una supuesta bonanza minero energética que se avecina en Colombia, las regiones productoras de esos eventuales ingresos adicionales no pueden manejar dichos recursos porque generan inequidad y corrupción.
Cuando se analizan los argumentos expresados por los altos funcionarios del gobierno, se encuentra que los objetivos de la reforma no están dirigidos a resolver estos problemas, y es obvio que así sea, porque las causas principales de estos males se mantienen inalterables, por ese motivo en la reforma no aparece una sola mención de las escasas regalías que pagan las multinacionales por explotar los recursos naturales de la nación, por eso las cifras que se presentan magnificadas de regalías que va a recibir el país, son en promedio apenas una décima parte de las ganancias que obtendrá el negocio; luego la parte del león será de quien explote el recurso y no de la que reciba regalías.
Si el gobierno quisiera resolver los problemas de inequidad acrecentado en los últimos 20 años, debería presentar una reforma que permita que la nación capture mayor renta de sus recursos naturales y no repartir las migas de la misma torta entre las regiones, porque si eso se presenta es sobre la base de quitarle a unas partes para darle a otras, es decir abrir un hueco para tapar otro.
En Colombia tenemos el sistema de regalías más ignominioso del mundo: por petróleo luego de la ley 756 de 2002 en promedio se viene pagando 11%, porque una compañía puede diferir en varios campos su producción; en carbón se paga entre 5% y 10%, da igual producir un millón de toneladas al año que 25 millones; en oro, plata y platino las regalías son de 3,2%, en boca de mina y, en níquel 4% en regalía y 4% compensación. Estos porcentajes son indiferentes a la producción, la variación del precio del recurso o de la divisa en que se transan. En estos factores que son la esencia del negocio el gobierno nada dice porque las multinacionales son las que ponen las condiciones. Esa es la confianza inversionista que mantine el presidente Santos.
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8/31/2010 06:35:00 p. m.

