La detención de Kasparov abre en Rusia la caza de los "chacales" opositores

5 de Noviembre de 2007, 12:14pm ET
MOSCÚ, 25 Nov 2007 (AFP) -

El encarcelamiento del opositor ruso y ex ajedrecista Garry Kasparov, candidato a las elecciones presidenciales de 2008, supone un endurecimiento del régimen de Vladimir Putin y la apertura de la caza de los "chacales", como describió el presidente ruso a los opositores.

Kasparov, líder del movimiento Otra Rusia, fue detenido el sábado durante una manifestación en Moscú y condenado a cinco días de encarcelamiento por conducir una protesta no autorizada.

Boris Nemtsov, del partido liberal SPS, también fue brevemente detenido este domingo durante una manifestación en San Petersburgo.

"Desgraciadamente, en nuestro país hay gente que son como chacales de las embajadas extranjeras", dijo Putin el miércoles a sus partidarios.

"Volverán a salir a la calle. Lo aprendieron de especialistas occidentales", agregó.

Al día siguiente, la prensa interpretó sus acusaciones como el pistoletazo de salida para "la caza de los enemigos" de Rusia, algo que los analistas habían predicho que ocurriría.

"Todo ésto está relacionado, el modo en que Putin se refiere a nosotros y la detención de Kasparov", estimó este domingo Marina Litvinovich, de Otra Rusia.

"Es la realización del 'Plan Putin'", agregó, recordando el lema electoral del partido gobernante.

"Putin ha calificado muy explícitamente a sus opositores de enemigos del pueblo y agentes de Occidente", estimó Vladimir Pribylovski, del centro de estudios políticos Panorama.

"Por supuesto, la detención de Kasparov tenía base legal. Pero normalmente no tocan a Kasparov, a los líderes de la oposición que como él son mundialmente conocidos", agregó.

"Pero visto el precio del petróleo, se ríen de la opinión que Occidente pueda tener de ellos", estimó Pribylovski.

"El discurso de Putin (contra los chacales), es el signo de que la campaña estaba apagada, que no pasaba gran cosa y había que animarla" con lo de los "enemigos del pueblo", estimó Boris Kagarlitski, director del Instituto de los Problemas de la Globalización.

"La situación actual es ideal, satisface a todo el mundo, tanto a Putin como a Kasparov", que puede presentarse como una víctima política, aseguró, admitiendo que normalmente los líderes de la oposición no son detenidos en manifestaciones.

En los últimos días se multiplicaron los ataques a los críticos del Kremlin.

Oleg Orlov, presidente de la organizacion no gubernamental Memorial fue secuestrado el viernes por la noche junto a tres periodistas en Inguchia, en el Cáucaso ruso.

Los cuatro fueron liberados horas más tarde en pleno campo y tras haber sido golpeados.

Para Orlov, las declaraciones de Putin equivalen a una "carta blanca" y citó el caso del reciente asesinato de Farid Babayev.

Babayev era un candidato local del partido Yabloko en Daguestán que fue tiroteado el miércoles y murió el sábado al no recuperarse de sus heridas.

Sarkozy y la lucha de clases

Roland Pfefferkorn
Traducido para Rebelión por Juan Vivanco y revisado por Manuel Talens


«Ser de derechas es negarse a hablar en nombre de una Francia contra otra. Es rechazar la lucha de clases» [1]. «¿Qué pensarán los que se levantan a las cinco de la madrugada para ir en autobús a trabajar, si sus impuestos sufragan las vacaciones y el abono de transporte de los que no trabajan?» [2]. Antes de resultar elegido, Nicolas Sarkozy jugó en permanencia con una doble retórica: por un lado desarrolló un planteamiento tradicional de derechas, centrado en el cierre de filas, el consenso y la unidad nacional y, por el otro, se dedicó a alentar sin tregua un enfrentamiento entre «los que se levantan temprano» y otros ciudadanos –aunque sin concretar a quiénes se refería– que son los aprovechados, los subsidiados, en fin, aquellos para quienes «siempre es domingo» [3]. Estaba claro que no aludía a los pocos afortunados que son sus «hermanos» (Lagardère, Bolloré y consortes), sino a los que cobran el RMI [4] y la ASS [5].

En el congreso de los empresarios de hostelería declaró: «Ha llegado el momento de superar los enfrentamientos de clases, de reconciliar a los franceses con sus empresas y, al mismo tiempo, de reconciliar a los empresarios con el Estado» [6]. Escenificó una ilusoria comunidad de intereses para distinguirse de sus adversarios políticos, «los que quieren dividir para reinar» [7] o «los que piensan que Francia tiene tan poca existencia que ya ni siquiera le queda una identidad» [8].

«Mientras unos sólo quieren atizar la lucha de clases», siguió diciendo, «otros, entre los que me cuento, dicen que la suerte de cada cual depende de la de todos» [9]. Se apuntó con cierto énfasis a la mística nacional que pretende unir a todos los franceses por encima de los antagonismos de clase en torno a unos intereses comunes. En suma, «Francia sólo hay una… pueblo francés sólo hay uno [10]». Fustigó la ideología y las soluciones del siglo XIX atribuyéndoselas a sus adversarios, esa «izquierda que no quiere unir a los franceses porque lo que pretende es dividirlos, enfrentarlos entre sí, que sigue razonando como en los tiempos de la lucha de clases».

Pero más allá de esta mística de la unión, durante los dos años anteriores a su elección desarrolló otra retórica dirigida claramente a sembrar la división entre los asalariados. Se ponía de parte de «la Francia que se levanta temprano y ya no soporta la nivelación, el igualitarismo y la beneficencia» [11] y arremetía contra «los que no quieren hacer nada, los que no quieren trabajar y se aprovechan de quienes se levantan temprano y trabajan duro» [12]. El hecho de que durante los años ochenta y noventa una parte de las ciencias sociales y la izquierda en el gobierno renunciase a la perspectiva de clase le permitió jugar con esos dos registros contradictorios.

Sin embargo, en el mundo real la lucha de clases sigue con plena vigencia como antagonismo social fundamental, incluso en periodos de aparente pasividad social. Las leyes votadas en el verano de 2007 son reveladoras al respecto, pues hacen trizas el discurso mistificador de un Sarkozy adalid de la unión. En efecto, estas leyes propician nuevas transferencias de riqueza de las clases asalariadas, populares o intermedias a los sectores más pudientes de la sociedad y, sobre todo, a los propietarios más ricos. Recordemos que durante el último cuarto de siglo la proporción de los salarios en el reparto de la riqueza ya disminuyó 10 puntos, al pasar de cerca del 70 % de la renta nacional al 60 %. Las nuevas medidas (como la rebaja del impuesto de sucesiones para los más ricos, el escudo fiscal o la no imposición de las horas extras [13]) no han hecho más que acentuar las desigualdades sociales. Estos regalos a las 300.000 o 400.000 familias más ricas corren a cargo de toda la sociedad. En cambio, las franquicias médicas afectan a todas las familias, incluidas las clases populares. Y la dejación del Estado lleva directamente a un sistema educativo de varias velocidades (renuncia al mapa escolar, supresión de 11.500 puestos de trabajo en la escuela secundaria, sometimiento y automatización de las universidades). Además, la supresión de los regímenes especiales de jubilación, que pasa por alto las desigualdades laborales y la dureza de ciertos oficios, presagia nuevas acometidas contra el régimen ordinario de jubilación. Por último, el derecho a la huelga se ha debilitado. En total, lo que está en el punto de mira son las grandes conquistas sociales del pasado, de 1968, 1945 y 1936, o incluso los principios republicanos elementales (como la separación de poderes). Las medidas adoptadas a paso de carga en el verano de 2007, que han desencadenado las protestas masivas de este otoño, muestran claramente quién lleva la iniciativa en la lucha de clases actual.

Notas

[1] Discurso en el congreso de la UMP (Union pour un Mouvement Populaire, principal partido de derechas), 14 de enero de 2007.

[2] Discurso pronunciado en Meaux, 13 de abril de 2007.

[3] La frase es de Christine Lagarde, ministra de Economía y Hacienda.

[4] Revenu minimum d’insertion, renta mínima que el Estado garantiza a quien ha agotado el subsidio de desempleo. [N. del T.]

[5] Allocation spécifique de Solidarité, subsidio estatal no acumulable con el RMI. [N. del T.]

[6] Citado por Politis, n.º 959, 5 de julio de 2007. Su principal adversario en las elecciones presidenciales desarrolló un planteamiento muy parecido.

[7] Discurso pronunciado en Saint-Quentin, 25 de enero de 2007, repetido en Caen el 9 de marzo de 2007.

[8] Discurso pronunciado en Lyon el 5 de abril de 2007.

[9] Discurso pronunciado en Lyon el 5 de abril de 2007.

[10] Discurso pronunciado en Ruán el 24 de abril de 2007.

[11] Consejo Nacional de la UMP el 6 de marzo de 2005.

[12] Discurso pronunciado en Périgueux el 12 de octubre de 2007.

[13] Esta medida disminuye las cotizaciones sociales patronales en detrimento del empleo.

Roland Pfefferkorn es profesor de sociología de la universidad Marc Bloch-Strasbourg 2; su último libro publicado es Inégalités et rapports sociaux. Rapports de classe, rapports de sexe, Paris, Editions La Dispute, 2007.

Juan Vivanco y Manuel Talens son miembros de Cubadebate, Rebelión y Tlaxcala.

El papel de la Universidad

Raúl Bermúdez Márquez
22/11/2007

“Entiendo a la Universidad como el cuerpo asesor de la Patria y como la correa de transmisión entre la inteligencia y el pueblo”.
Gerardo Molina

Si me pidieran que definiera en pocas palabras el papel de la universidad en la sociedad, me quedaría con la frase de Gerardo Molina Ramírez que antecede a este escrito. El maestro como sus discípulos lo llamaban con gran respeto, fue rector de la Universidad Nacional de Colombia entre 1944 y 1948, cargo desde el cual expuso con brillantez y profundidad cuál debe ser el compromiso de la universidad colombiana y, en su seno, el rol que deben cumplir quienes tienen la responsabilidad de la cátedra y el privilegio de orientar sus destinos administrativos.

Para el político, ideólogo y ensayista colombiano que nació el 6 de agosto de 1906 en el municipio de Gómez Plata (Antioquia) y murió el 29 de marzo de 1991, en Bogotá, por su propia esencia y dinámica la universidad debe volcarse sobre el país y las regiones y ajustar su ritmo al de la nación, en un afán poderoso de contribuir a que el país afirme la hegemonía sobre su propio destino. De qué manera lo puede hacer?

De un lado, estudiando las grandes cuestiones nacionales y ofreciendo fórmulas para resolverlas. Del otro lado, apunta el maestro, la Universidad está obligada a contribuir al impulso de la riqueza general y de la justicia para todos. En el plano intelectual se precisa agitar sin pausa la colaboración en la empresa de coordinar la América hispana. Contra el particularismo que le ha quitado el aliento y las garras a un continente disgregado, debe pronunciarse la juventud, que “se salvará en la medida en que quiera participar en la unificación de estos países, sobreponiéndose a los intereses dedicados a mantener y explotar la parcelación de América”.

Estos trazos suponen, según el maestro, un nuevo planteamiento de lo que es la Universidad que “debe enmarcar su labor en un concepto político, el cual necesita coincidir con el que profesa la nación colombiana. Quiere esto decir que la Universidad está obligada a propugnar los ideales democráticos, fuera de los cuales no se comprende nuestro viaje por la historia”.
Teniendo como referencia ese pensamiento, profundamente liberal y democrático, es necesario resaltar como un hecho positivo en la Universidad Popular del Cesar, la decisión del Tribunal de Garantías Electorales de aplazar las elecciones de los representantes de estudiantes, docentes y egresados a diferentes órganos de gobierno de la institución.

Sobre todo, cuando lo hace al concebir que ellas deben convertirse necesariamente en un acto académico- democrático, donde se garantice la igualdad de condiciones y una amplia participación de los estamentos universitarios convocados. En verdad, a estas alturas del calendario académico no existían las más mínimas condiciones para que el debate universitario tuviera esa ideal condición democrática y participativa.

Ojalá esta actitud valerosa y bien pensada sea el preludio de nuevos aires refrescantes para la UPC que estimule y haga factible la consolidación de una Universidad volcada sobre la región y el país, proponiendo soluciones a muchos aspectos de la agobiante problemática política, económica, social y cultural que nos aflige. Y de paso, ese mismo despertar, le permita militar activamente en los procesos integradores latinoamericanos que como bien apuntaba el maestro Molina, pongan fin a la parcelación histórica a que nos han sometido intereses foráneos.

raubermar@yahoo.com

Raúl Bermúdez Márquez


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