POR QUÉ ESTÁN DESPLAZANDO A MARMATO

Jorge Enrique Robledo, Bogotá, 11 de enero de 2008

Millones de colombianos viven en condiciones de riesgo. Desde hace décadas, en cada invierno, más y más zonas habitadas se inundan y aumentan los deslizamientos de tierra que aplastan a las gentes, otras comunidades esperan la catástrofe en las laderas de volcanes activos y deben pasar del 80 por ciento del total las edificaciones construidas sin técnicas de sismorresistencia. En Armero murieron 25 mil personas en una matanza anunciada que pudo evitarse y en Manizales, por ejemplo, hay 2.700 viviendas en montañas que nunca debieron edificarse. Y no ha habido un solo responsable por unos desastres que algunos llaman “naturales” pero que son más políticos y sociales, y que se aprovechan para hacer demagogia mal atendiendo damnificados.

En contraste, en silencio avanza la erradicación del casco urbano de Marmato, Caldas, una población en la que nunca ha habido un muerto por inundación, deslizamiento o temblor. Ya hace tres décadas, Ingeominas declaró la población como “zona de riesgo”. Muy acuciosa, en 2006, la Oficina de Asuntos Ambientales y Agrarios de la Procuraduría, mediante tutela, le exigió al Tribunal Administrativo de Caldas declarar la zona como “de alto riesgo” y ordenar su evacuación y reubicación, despropósito que el Tribunal rechazó. Y son bastantes las presiones y las platas usadas por la Gobernación de Caldas para trasladar el municipio a un punto llamado El Llano, donde ya construyeron unas cuantas viviendas y pasaron la Notaría, la Registraduría y la Personería.

¿Qué empuja trasladar una población de 470 años, habitada por dos mil habitantes, incluidos afrodescendientes e indígenas, y que en 1982 fue declarada Patrimonio Histórico de la Nación? ¿Por qué destruir las edificaciones donde hay 315 residencias, 58 negocios, 18 locales y 23 instituciones (colegio, iglesias, alcaldía, etc.), así como la cultura de una comunidad sui géneris que se resiste a que destruyan el sitio donde ella y sus mayores formaron sus hogares y tradiciones? ¿Cuál es la norma que autoriza este desplazamiento forzado? ¿Por qué en este caso sí se preocupan por un riesgo que ha sido evidentemente exagerado?

El “crimen” de los marmateños es que el poblado queda en las faldas de El Burro, un cerro donde la trasnacional canadiense Colombia Golfields Limited, propietaria de la Compañía Minera de Caldas, espera extraer 375 mil libras de oro a partir del 2011, mediante una explotación a cielo abierto de descomunal impacto ambiental que seguramente exigirá erradicar también, pero más adelante, buena parte del resto de los 8.500 habitantes del municipio. El área afectada llega a 32 mil hectáreas y cubre el vecino municipio de Caramanta, Antioquia.

Para apoderarse del oro de Marmato, que se extrae desde antes de la conquista española, la Colombia Golfields ha comprado los derechos de cerca de 100 pequeños mineros y espera sacar mediante argucias a otros 150, a pesar de que esa área fue declarada en 1954 como de pequeña minería, en tanto se dejó otra zona, que sería raro que la empresa no monopolizara luego, para las explotaciones mayores. Al decir de un marmateño, se emplean “amenazas apocalípticas de desastre total, mientras la multinacional va comprando a precios ridículos las posesiones centenarias”, incluidas las edificaciones del casco urbano. Y para presionarlos también se quitó la autoridad minera del municipio, se suspendió la legalización de 150 nuevas minas en trámite y les entraban la consecución de la dinamita que requieren sus trabajos.

El vicepresidente de la Compañía Minera de Caldas le escribe al ministro de Minas, Hernán Martínez (dic.01.06), que el proyecto exige “integrar” 250 minas, que ello es “una responsabilidad del Ministerio a su cargo” y que requiere que “suspenda la titulación en la zona” y sea “flexible” con las “causales de suspensión” de las explotaciones actuales. ¿Será casual que se tramite en el Congreso una reforma al Código de Minas pro gran minería, que incluye la integración de las pequeñas explotaciones con las grandes y permite expropiar en apenas treinta días cualquier edificación que le estorbe a un negocio minero? ¿Es falso que el traslado del pueblo “cuenta con el respaldo del gobierno”? (www.valoro.net/article.php?sid=86).

Y por unos daños de costos incalculables la trasnacional pagará regalías de solo el uno por ciento, porque la ley las ordena de apenas el cuatro por ciento y porque al quedarse con los derechos de los pequeños mineros se ganó una exención del 70 por ciento.

La lucha contra el TLCAN “es a muerte”, afirman grupos campesinos


Conforman el Frente Nacional por el Campo Mexicano. Anuncian megamarcha para el próximo día 31; participarán organizaciones civiles y sindicales

10-1-08

Conforman el Frente Nacional por el Campo Mexicano

La lucha contra el TLCAN “es a muerte”, afirman grupos campesinos

Anuncian megamarcha para el próximo día 31; participarán organizaciones civiles y sindicales

Felipe Calderón ignora los “alcances genocidas” del TLCAN, afirman

Emir Olivares y Ángeles Cruz

La lucha contra el capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) “es a muerte”, y por esta razón la mayoría de las organizaciones campesinas del país anunciaron la integración del Frente Nacional por el Campo Mexicano y convocaron a una megamanifestación para el próximo 31 de enero, a la que se sumarán agrupaciones sociales y sindicales.

En contraparte, con el propósito de involucrar a la sociedad en general en el debate sobre la renegociación del capítulo agropecuario de ese tratado comercial y tratar de evitar que líderes de organizaciones campesinas “lucren” con el movimiento de protesta, el Consejo Nacional de Floricultores, Viveristas y Productores Agropecuarios anunció que la próxima semana regalará “bastantes toneladas” de frijol, maíz y leche en polvo en el Zócalo de la ciudad de México, y descalificó a las agrupaciones, como la Confederación Nacional Campesina (CNC), que “aprobaron y aplaudieron la firma del TLCAN y hoy pretenden encabezar la lucha”.

En conferencia de prensa, la CNC, el Congreso Agrario Permanente, la Central Campesina Cardenista (CCC), El Barzón Popular, la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas y la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANECPC), entre otras, señalaron que al afirmar que ese tratado ha sido benéfico para el país, Felipe Calderón demostró desconocer los “alcances genocidas” del acuerdo, pues a 14 años de que entró en vigor ha generado la pérdida de 2 millones de empleos en el sector rural, que 70 por ciento de los campesinos vivan en la pobreza y que 300 mil de ellos se vean obligados a emigrar cada año hacia Estados Unidos.

Víctor Suárez, dirigente de la ANECPC, reiteró que no participarán en el diálogo convocado para la tarde de hoy por el titular de la Secretaría de Agricultura, Alberto Cárdenas, “ya que es impositivo, autoritario y antidemocrático”, debido a que, agregó, el funcionario no ha cumplido su compromiso de que las decisiones sobre las políticas para el campo sean tomadas en acuerdo con las organizaciones.

Los líderes campesinos subrayaron que el gobierno de Calderón sólo ha puesto énfasis en las exportaciones por medio del tratado, que generan 11 mil millones de dólares anuales, pero dejó de lado el tema de las importaciones, que representan 13 mil millones de dólares al año, lo que denota un déficit que, sumado a que todos los fertilizantes en el país son de importación, las pérdidas a raíz del TLCAN son de 4 mil millones de pesos anuales. Por esto el campo debe convertirse en tema de seguridad nacional, aseveró Max Correa, de la CCC.

Agregaron que la concentración de recursos de los programas para el campo beneficia sólo a dos por ciento de productores y a 30 empresas -la mayoría extranjeras-, que son los únicos que pueden competir en el mercado internacional, mientras 70 por ciento de los campesinos vive en pobreza.

Cruz López, presidente de la CNC, consideró que la revisión del capítulo agropecuario del TLCAN no resuelve en su totalidad la problemática del sector, por lo que la lucha de las organizaciones campesinas se dará en todos los terrenos. Dijo que la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) debe escuchar las demandas de los campesinos, y convocó a los mandatarios estatales a llamar a una sesión extraordinaria de esa instancia.

En tanto, Crescencio Morales, de El Barzón, anunció que esa organización bloqueará hoy la carretera México-Toluca desde las seis de la mañana y por la tarde acudirá a la Suprema Corte de Justicia de la Nación a tramitar amparos contra el TLCAN.

En conferencia aparte, Andrés Cosetl, dirigente del Consejo Nacional de Floricultores, señaló que el éxito de la exigencia por la exclusión de los granos básicos del acuerdo comercial sólo será posible con la movilización permanente de la sociedad, que podría incluir plantones en las carreteras federales. Una movilización masiva como la del 31 de enero es totalmente insuficiente, afirmó.

De ahí, señaló, la importancia de que la sociedad en su conjunto se involucre en el tema y haga valer sus facultades constitucionales para exigir al gobierno y los legisladores que encabecen la defensa del agro.

Resaltó que ante la grave situación que viven los agricultores, el campo mexicano debe ser declarado en estado de emergencia y crear una comisión mixta en la que participen los poderes Legislativo y Ejecutivo, de los niveles federal y estatal, y organizaciones campesinas, con el propósito de impulsar un programa nacional para el desarrollo integral del sector.


fuente: La Jornada

Bush se la jugará por el TLC con Colombia

El Diario de economía y negocios

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Enero 14 de 2008

Sergio Gómez Maseri - Corresponsal de PORTAFOLIO

Sin tener los votos necesarios presentará proyecto al Congreso en marzo y pedirá respaldo a demócratas.

Pese a no contar todavía con el visto bueno de mayoría demócrata en el Congreso, la administración de George W. Bush está dando claras señales de que someterá el Tratado de Libre Comercio con Colombia a consideración legislativa este año, probablemente en marzo o abril.

Sería la primera vez en la historia reciente de los tratados que el Gobierno desafía la voluntad del partido que controla el Congreso. A esta posibilidad, de consecuencias impredecibles, ya se le ha bautizado como la ‘opción nuclear’ en alusión a un tenso momento que vivieron republicanos y demócratas hace dos años cuando los primeros amenazaron con modificar leyes del Senado que llevan siglos en vigor, si los segundos continuaban usándolas para frenar la nominación de jueces federales propuestos por Bush.

Bajo la ley de Fast Track, el Gobierno puede negociar un TLC sin la intervención del legislativo, que luego tendría 90 días hábiles para aprobarlo o rechazarlo.

Dado lo que está en juego -por ejemplo, años de negociación- el Gobierno solo pone a ‘correr el reloj’ luego de recibir el aval de quienes administrarán el trámite de la ley: en este caso, los demócratas. Esquema, precisamente, que se uso en el caso del TLC con Perú, que fue ratificado a finales del año pasado.

“No quisiéramos una confrontación. No es lo que preferimos. Pero sin duda es una opción”, dijo hace algunos días la representante Comercial, Susan Schwab, que hasta la fecha se había abstenido de comentar sobre la posibilidad de esta ‘opción nuclear’.

Aunque la referencia a una bomba atómica parece exagerada, en la práctica es el equivalente. Colombia podría quedar en la mitad de un violento ‘choque de trenes’ de la que saldrá, en el mejor de los casos, magullada. En el peor, magullada y sin TLC.

En principio, la administración Bush continuará con la estrategia que venía implementando desde finales del año pasado: tratar de convencer a los demócratas que Colombia ha hecho lo suficiente en el área de la protección al sindicalismo -la principal objeción de los antagonistas-. Para ello preparan no solo múltiples intervenciones públicas, sino al menos seis viajes a Colombia con delegaciones de congresistas.

Una vez la presión haya alcanzado su punto óptimo, intentarán obtener la luz verde de Nancy Pelosi, líder de los demócratas en la Cámara de Representantes y quien decide, a la larga, la suerte del tratado. Si no lo obtienen, presentarían el tratado de todas maneras.

| Washington. |

  • Y ¿QUÉ PUEDE PASAR CON COLOMBIA?

Con la ‘opción nuclear’ Colombia pierde algo por ambas puntas. Aún con el aval del liderazgo demócrata se prevé que el acuerdo será fuertemente cuestionado, no solo por las centrales obreras sino por los mismos demócratas, que siempre se han opuesto al libre comercio. Pero si llega al Congreso sin la bendición de la senadora Nancy Pelosi, la oposición será mayor y se podría convertir hasta en un tema de campaña. En el proceso, que todo indica que será largo y tortuoso, la imagen del país -y especialmente la del presidente Álvaro Uribe- quedaría muy maltrecha, pues seguramente se van a volver a ventilar escándalos como el de la parapolítica. Está claro que este costo se podría absorber si el Tratado de Libre Comercio (TLC) termina pasando el examen en el Congreso, así sea por un voto. Pero las cosas serán muy diferentes si el tratado no pasa. Colombia quedaría sin tratado y con la imagen por el piso.

EL CASO REPUBLICANO

Para la administración Bush la alternativa demócrata no es una opción atractiva. Primero por que el Presidente, a quien le queda un año, vería frenada su agenda comercial -tampoco quieren considerar los TLC con Panamá o Corea del Sur-. Pero, sobre todo, por que les estarían haciendo un favor a los demócratas. En cierto sentido -un poco perverso- Bush gana mucho al usar la opción nuclear. Si el Congreso de mayoría demócrata termina aprobando el Tratado será castigado por las bases más liberales del partido a las que necesita en este año electoral. Sobre todo por que se requieren unos 40 votos demócratas para su aprobación en la Cámara. Y si el TLC es rechazado también pagarían en política exterior por hacerle el feo a un aliado regional.


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