“Latinoamérica está fuera de control”

Entrevista con Noam Chomsky

“Latinoamérica está fuera de control”

Por: Angélica Lagos Camargo - Juan Camilo Maldonado
El analista norteamericano asegura que Colombia y Estados Unidos no quieren permitir el “intercambio de rehenes” y que con el "asesinato" de Raúl Reyes las posibilidades de ver libres a los secuestrados se alejan.
Noam Chomsky
Foto: AP
Noam Chomsky es profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y es un duro crítico de la política estadounidense.

Noam Chomsky es uno de los analistas más críticos de la política estadounidense. Autor de varios libros sobre las políticas de Estados Unidos en el mundo, este profesor norteamericano se califica como "un defensor de las causas perdidas". Desde su oficina del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), el profesor emérito habló con El Espectador y explicó por qué John McCain será el próximo presidente de EU, las razones por las que no se puede llevar a cabo el acuerdo humanitario en Colombia y el temor que despiertan en Washington los cambios que se están dando en América Latina.

El próximo mes de noviembre, George W. Bush deja la presidencia. ¿Cuál cree usted que será su legado?

Su legado será el de haber destruido cada cosa que toca. En los temas internacionales creó una increíble catástrofe en Irak y dañó la imagen de Estados Unidos en el mundo. Además, sus políticas domésticas, las más dañinas desde la Segunda Guerra Mundial, nos han llevado a un descalabro económico de enormes proporciones.

¿Es Bush, como dicen muchos analistas, el peor presidente en la historia de los Estados Unidos?

Sí, yo pensaría eso.

¿Cuál fue su peor acción?

Irak, sin duda. El país es la peor tragedia de este siglo. La invasión destrozó el país, es una catástrofe. Su estrategia, que tanto defiende, es crear una serie de "señores de la guerra" que controlan pequeños territorios pero que en el futuro terminarán en guerra los unos con los otros. Bush es un total desastre que ha conducido a un enorme incremento del terrorismo.

¿Cuándo cree que se acabe este desangre en Irak?

Pienso como John McCain, próximo presidente de Estados Unidos, quien asegura que esto tomará cien años. Los candidatos demócratas hablan de retirar tropas pero con muchas calificaciones y reservas. Además, si miramos lo que están haciendo el Gobierno y el Congreso el fin no estaría tan cerca: se están construyendo enormes bases en Irak, tal vez las más grandes del mundo, y eso no lo hacen para desmantelarlo después.

¿Pero para qué permanecer en Irak si la guerra se está perdiendo?

Irak no habría sido invadida si no fuera un gran premio, y eso es lo que es, ya que tiene las segundas reservas más grandes de petróleo en el mundo. Está en la mitad de los principales países productores de petróleo en el mundo. George Bush ha sido muy claro en afirmar que no habrá limitaciones a las acciones militares norteamericanas en Irak, mientras que sostiene que la economía iraquí debe estar abierta a la inversión extranjera, privilegiando las inversiones norteamericanas. Ha sido muy franco. Vamos a ver qué hace su sucesor.

A propósito de las elecciones, ¿a quién le teme más el electorado: a un negro o a una mujer en la Casa Blanca?

¿Qué tal un oficial militar, que es la tercera opción? Es muy difícil de decir. Mi especulación es que McCain probablemente ganará. La razón es que el Partido Republicano tiene una máquina de difamación altamente eficiente y muy profesional, que todavía no ha puesto a trabajar. Pero apenas uno de los dos candidatos sea elegido, pondrá en marcha estas estrategias, que serán muy efectivas.

¿Eso fue lo que pasó en las últimas elecciones, cuando todos apostaban a que Bush sería derrotado?

Sí. En las elecciones de 2004 había dos candidatos. Bush, que había evitado el servicio militar en Vietnam, y Kerry, que sí estuvo en el ejército, luchó en las zonas más peligrosas y ganó medallas de honor por valentía. ¿Cómo terminó la historia? Una vez los republicanos pusieron en marcha su maquinaria de difamación, Kerry fue retratado como el candidato menos patriótico y Bush fue retratado como un héroe militar.

¿Y dónde queda el fenómeno Obama? Muchos le apuestan a él como el próximo Presidente.

Cuando el Partido Republicano realice sus enormes operaciones de difamación, basadas en mentiras, veremos qué tan efectivo es.

¿Cómo funcionaría esto con Hillary Clinton?

Bueno, hay toda una maquinaria de odio hacia Clinton que ya está funcionando. Se habla de muchos crímenes durante la administración Clinton. Ella está en los rankings de las personas menos queridas en el país, como resultado de 10 años de villanización y mentiras. Es una maquinaria muy eficiente.

¿Cómo evalúa usted la relación entre Estados Unidos y Latinoamérica?

R. Bueno, si mira las encuestas en la región, el disgusto frente a los Estados Unidos y sus políticas se ha incrementado notablemente durante los años de Bush. Tanto su administración, como los líderes políticos de ambos partidos, están profundamente preocupados por lo que se está desarrollando en Latinoamérica. Colombia es una excepción.

¿En qué falla esencialmente la estrategia estadounidense en América Latina?

EU dio por sentado durante mucho tiempo que dominaría y controlaría Latinoamérica: sus recursos, la inversión, sus gobiernos, entre otras. De hecho, un principio clave de la política de EU es que si "no se puede controlar Latinoamérica, ¿cómo se controlará el resto del mundo?". Pues bueno, Latinoamérica está fuera de control, por primera vez. Hay una tendencia hacia la integración de Latinoamérica: Banco de Sur, las reuniones de Cochabamba, donde los líderes de Latinoamérica discutieron una unión del tipo de la Unión Europea, y el Mercosur, entre otros. Estas jugadas son nuevas en la historia del continente.

¿Hacia dónde va Latinoamérica con todos estos cambios?

Por primera vez, la mayoría del continente está empezando a tomar cartas en sus graves problemas internos y estos desarrollos son muy preocupantes para Estados Unidos. En el pasado habían sido capaces de contenerlos con dos métodos: el primero era la violencia, y el otro, la estrangulación económica. Colombia es un buen ejemplo de la violencia: en 1962 Kennedy envió a Colombia una misión de fuerzas especiales para aconsejar a las Fuerzas Militares colombianas, y el consejo era que había que controlar a la población a través del terror paramilitar. Bueno, pues eso cambió la naturaleza de los militares colombianos. Y aunque Colombia ya era una sociedad violenta, no tengo qué explicar qué pasó desde entonces. El consejo fue tomado, con consecuencias horripilantes. Pero ya no es tan fácil utilizar la violencia para derrocar gobiernos e instalar dictaduras. La última vez que lo intentaron fue en Venezuela en 2002, pero no funcionó, en parte por la fuerte oposición efectuada en Latinoamérica.

Se ha especulado sobre la participación de Estados Unidos en el operativo que dio de baja a "Raúl Reyes". ¿Hay evidencias que confirmen esta hipótesis?

Se refiere al asesinato de Reyes... No tenemos evidencias, pero es una sospecha muy razonable. Recuerde cuándo y quién fue asesinado. Ellos mataron a una persona que era central en las negociaciones del intercambio de rehenes y quien era el más involucrado en una potencial negociación.

No se necesita un genio para entender qué significa eso: Colombia y Estados Unidos no quieren permitir el intercambio de rehenes, y no quieren la diplomacia y la negociación. El momento en que se da también es interesante, ya que el operativo se realiza inmediatamente antes de que se realizara una protesta contra el terror paramilitar en Colombia. Es difícil evitar conjeturar conclusiones partiendo de estos hechos.

¿Ve alguna posibilidad de que Íngrid Betancourt o los tres norteamericanos sean liberado?

Hay posibilidades, pero la muerte de Reyes las reduce significativamente. Presumo que fue planeada con este propósito, dado que las consecuencias son obvias. La persona a la que mataron era central para las negociaciones.

¿Por qué ha sido tan pasivo George Bush a la hora de buscar una salida negociada para liberar a los tres norteamericanos?

No ha sido pasivo. Ha sido activo en la medida en que se ha opuesto a ello. Su administración, como sus predecesores, han brindado una cantidad enorme de ayuda militar a Colombia, la segunda más grande en el mundo. Las negociaciones son vergonzosas para los Estados Unidos. A ellos les gustaría ver una solución militar, antes que una solución diplomática.

¿Cómo evalúa usted el papel de Chávez en las negociaciones?

Él estaba en el centro de la negociación. Hay mucho que se le podría criticar en términos de su estilo, pero el hecho es que estaba ocupando indudablemente el rol de iniciar las negociaciones. Tiene plenos contactos con las Farc y relaciones con Colombia, así que es el mediador más obvio. La gente puede controvertir frente a la manera en la que él llevó a cabo el proceso, pero su papel es incontrovertible.

Precisamente por su estilo, ¿no se convierte Chávez en un peligro regional?

Por supuesto que Venezuela es una amenaza, pero es una amenaza al modelo de desarrollo y, debido a sus jugadas, hacia la integración de la región. Brasil no considera a Venezuela una amenaza, de hecho tienen muy buenas relaciones.

Colombia, por el contrario, no tiene muy buenas relaciones con los vecinos. ¿No tiene que ver la relación especial con Estados Unidos?

Sí, pero sumado con sus propios problemas internos. No tengo que decirle que la historia violenta de Colombia se remonta cien años atrás.

¿Cómo evalúa usted la política exterior de Álvaro Uribe?

¿Política exterior?

Sí.

R. ¿En Colombia?

Sí.

La política exterior colombiana es, en su mayoría, dependiente del poder norteamericano.

Colombian Troops Kill Farmers, Pass Off Bodies as Rebels'

The Washington Post
Cruz Elena González, accompanied by a daughter, talks about the death of her son, shot by army troops in August.
Cruz Elena González, accompanied by a daughter, talks about the death of her son, shot by army troops in August. (By Juan Forero -- The Washington Post)

Washington Post Foreign Service
Sunday, March 30, 2008; Page A12

SAN FRANCISCO, Colombia -- All Cruz Elena González saw when the soldiers came past her house was a corpse, wrapped in a tarp and strapped to a mule. A guerrilla killed in combat, soldiers muttered, as they trudged past her meek home in this town in northwestern Colombia.

She soon learned that the body belonged to her 16-year-old son, Robeiro Valencia, and that soldiers had classified him as a guerrilla killed in combat, a claim later discredited by the local government human rights ombudsman. "Imagine what I felt when my other son told me it was Robeiro," González said in recounting the August killing. "He was my boy."

Funded in part by the Bush administration, a six-year military offensive has helped the government here wrest back territory once controlled by guerrillas and kill hundreds of rebels in recent months, including two top commanders of the Revolutionary Armed Forces of Colombia, or FARC.

But under intense pressure from Colombian military commanders to register combat kills, the army has in recent years also increasingly been killing poor farmers and passing them off as rebels slain in combat, government officials and human rights groups say. The tactic has touched off a fierce debate in the Defense Ministry between tradition-bound generals who favor an aggressive campaign that centers on body counts and reformers who say the army needs to develop other yardsticks to measure battlefield success.

The killings, carried out by combat units under the orders of regional commanders, have always been a problem in the shadowy, 44-year-old conflict here -- one that pits the army against a peasant-based rebel movement.

But with the recent demobilization of thousands of paramilitary fighters, many of whom operated death squads to wipe out rebels, army killings of civilians have grown markedly since 2004, according to rights groups, U.N. investigators and the government's internal affairs agency. The spike has come during a military buildup that has seen the armed forces nearly double to 270,000 members in the last six years, becoming the second-largest military in Latin America.

There are varying accounts on the number of registered extrajudicial killings, as the civilian deaths are called. But a report by a coalition of 187 human rights groups said there are allegations that between mid-2002 and mid-2007, 955 civilians were killed and classified as guerrillas fallen in combat -- a 65 percent increase over the previous five years, when 577 civilians were reported killed by troops.

"We used to see this as isolated, as a military patrol that lost control," said Bayron Gongora of the Judicial Freedom Corp., a Medellin lawyers group representing the families of 110 people killed in murky circumstances. "But what we're now seeing is systematic."

The victims are the marginalized in Colombia's highly stratified society. Most, like Robeiro Valencia, are subsistence farmers. Others are poor Colombians kidnapped off the streets of bustling Medellin, the capital of this state, Antioquia, which has registered the most killings.

Amparo Bermudez Dávila said her son, Diego Castañeda, 27, disappeared from Medellin in January 2006. Two months later, authorities called to say he had been killed, another battlefield death. They showed her a photograph of his body, dressed in camouflage.

"I said, 'Guerrilla?' " she recalled. "My son was not a guerrilla. And they told me if I didn't think he was a guerrilla, then I should file a complaint."

Military prosecutors ordinarily initiate investigations when the army kills someone. In cases that appear criminal, civilian prosecutors take over, as they did in the slayings of Valencia and Castañeda in San Francisco. But human rights groups and government prosecutors say the initial probes have usually been perfunctory, and investigators have been under intense pressure from high-ranking military officers to rule in the army's favor.


Such challenges have made tabulating the exact number of dead civilians impossible, though officials at the attorney general's office and the inspector general's office revealed recent estimates in interviews.

The attorney general's office is investigating 525 killings of civilians, all but a handful of which occurred since 2002 and in which 706 soldiers and officers are implicated. The office has another 500 cases, involving hundreds more victims, yet to be opened. The inspector general's office, meanwhile, is investigating 650 cases from 2003 to mid-2007 that could involve as many as 1,000 victims, said Carlos Arturo Gomez, the vice inspector general.

"Last year, the number of complaints shot up," Gomez said. "Some have said the cause could be unscrupulous military members who want to show results from false operations. Others say it's the product of pressure from the high command, the push for results."

The trend has prompted concern among some members of the U.S. Congress. Sen. Patrick J. Leahy (D-Vt.), chairman of the Senate Appropriations foreign operations subcommittee, said he is holding up $23 million in military aid until he sees progress in the fight against impunity and state-sponsored violence.

"We've had six years, $5 billion in U.S. aid. More than half of it has gone to the Colombian military, and we find the army is killing more civilians, not less," Leahy said in an interview. "And by all accounts, all independent accounts, we find that civilians are just being taken out, executed and then dressed up in uniforms so they can claim body counts of guerrillas killed."

President Álvaro Uribe's government, which has had a string of recent successes against the FARC, has defended itself against the accusations and contends they are part of an international campaign designed to discredit the armed forces. Indeed, some officials say the FARC is prodding the families of rebels killed in combat to claim the dead were civilians.

Still, Defense Minister Juan Manuel Santos acknowledges civilian deaths and has initiated steps that include new rules of engagement, assigning inspectors to combat units to advise commanders on the use of force and improving human rights training for soldiers.

The military has also been streamlining its justice system and transferring more cases to the attorney general's office, which the United Nations says must have a greater role if extrajudicial executions are to be eradicated. The attorney general's office said more than 200 members of the military have been detained as prosecutors investigate their involvement in the killings of civilians, with 13 convicted last year.

"I have said this very clearly: The soldier who commits a crime becomes a criminal, and he will be treated as a criminal," Santos said.

Santos also has stressed, in speeches and directives, that the army's anti-guerrilla policy should be more focused on generating desertions than accumulating combat kills, the traditional method of measuring success. "I've told all my soldiers and policemen that I prefer a demobilized guerrilla, or a captured guerrilla, to a dead guerrilla," Santos said.

But the Defense Ministry's reformers have been met by influential generals who have defended officers accused of slayings and favor a more traditional strategy for defeating the rebels.

That approach means giving field commanders autonomy and instilling a philosophy that stresses swift engagement with the rebels.

"What's the result of offensives? Combat," Gen. Mario Montoya, head of Colombia's army, said in an interview. "And if there's combat, there are dead in combat."

Human rights groups see a disturbing trend, saying the tactics used by some army units are similar to those that death squads used to terrorize civilians. A top U.N. investigator said some army units went as far as to carry "kits," which included grenades and pistols that could be planted next to bodies.

"The method of killing people perceived as guerrilla collaborators is still seen as legitimate by too many members of the army," said Lisa Haugaard, director of Latin America Working Group, a Washington-based coalition of humanitarian groups.

After she interviewed a number of families of victims, she determined that in many of the cases soldiers "appeared to be going on missions, not accidentally detaining and killing people," she said.

The highest-ranking officer implicated in extrajudicial killings is Col. Hernan Mejía.

A former army sergeant who was under Mejía's command, Edwin Guzman, recounted in an interview how Mejía's unit would kill peasant farmers, dress them in combat fatigues and call in local newspaper reporters to write about the supposed combat that had taken place.

Guzman, now a government witness against Mejía, said soldiers participated because they knew the army gave incentives -- from extra pay to days off -- for amassing kills in combat. "This is because the army gives prizes for kills, not for control of territory," he said.

En el peor momento para el TLC llegan denuncias sobre ejecuciones extrajudiciales de Washington Post

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eltiempo.com


El Congreso de E.U. regresa luego de 15 días de receso y tras la amenaza del presidente George W. Bush de que someterá a consideración el acuerdo, sin contar con el aval de la mayoría demócrata.

Para aquellos que se oponen, el destacado artículo en el diario de mayor circulación en la capital y fuente de referencia para los legisladores, puede endurecer aún más su oposición, que, como se sabe, se cimenta en los crímenes contra sindicalistas y violaciones a derechos humanos.

Como si fuera poco, coincide con otros dos hechos que también han dado de que hablar: la vinculación de 15 militares en la masacre de San José de Apartado, en el 2005, y las muertes de 4 sindicalistas que, al parecer, participaron en la marcha contra la violencia a comienzos de marzo.

Este último tema ya generó una carta de 24 ONG al Gobierno en la que acusan al asesor presidencial José Obdulio Gaviria por estar incitando a la violencia cuando relaciona a algunos manifestantes con las Farc.

La acusación del artículo -que los militares matan civiles y los hacen pasar por guerrilleros- le pega además al corazón de la actual crisis con Ecuador, pues Colombia insiste en que el ecuatoriano muerto era de las Farc, mientras su familia dice que era un cerrajero.

Esto podría darle 'municiones' a los presidentes Rafael Correa y Hugo Chávez, que han catalogado de "farsa y montaje" el contenido de los computadores de 'Raúl Reyes'.

Toda una alineación de factores que tendrá que capotear el canciller Fernando Araújo de visita en la capital estadounidense a partir de este martes, para cabildear por la aprobación del TLC.

De "cuento viejo" y "maniobras de ONG" calificó ministro Carlos Holguín acusaciones del Post

"De eso siempre se ha hablado; cuando muere un guerrillero salen a decir que se trataba de un santo varón, que era trabajador o campesino, pero en realidad son historias repetitivas", sostuvo.

SERGIO GÓMEZ MASERI
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
WASHINGTON

Con información de EFE


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