Hillary y su propuesta comercial


Guillermo Maya Muñoz

En los EEUU el grupo comunitario Iowa Fair Trade Campaign (IFTC) ha solicitado a los candidatos a las elecciones primarias, tanto demócratas como republicanos, una declaración sobre qué piensan acerca de los acuerdos comerciales.

La percepción del norteamericano promedio es que estos acuerdos vienen perjudicando sus intereses, mientras los socios comerciales, como China e India, vienen cosechando los beneficios de la apertura comercial de los EEUU, al igual que las grandes corporaciones multinacionales, en detrimento de los intereses de los ciudadanos estadounidenses y de los propios EEUU. Y estas percepciones no están equivocadas: Las importaciones de EEUU en el 2006 fueron 1.861.380 millones de dólares, y el déficit comercial fue de 838.271 millones de dólares; y desde que G.W. Bush asumió el gobierno, 5 millones de puestos de trabajo estadounidenses han sido relocalizados en el exterior.

En el caso de la candidata demócrata Hillary Clinton, quien posiblemente gane la nominación de su partido para enfrentar al candidato republicano en las elecciones presidenciales de noviembre,
en su declaración, publicada en el sitio de Internet de la IFTC, ha dicho lo siguiente: En primer lugar, para ella los trabajadores deberían ser los primeros beneficiarios de los acuerdos comerciales: "Apoyo el comercio a favor de EEUU. Cuando los acuerdos comerciales son negociados sin un interés real por los trabajadores, o cuando los acuerdos no se cumplen apropiadamente, estos acuerdos perjudican a las familias estadounidenses. Nuestro déficit comercial está en unos niveles inaceptables. Como Presidente, revigorizaré la base industrial, y me aseguraré que los países extranjeros no manipulen sus monedas para perjudicar los bienes estadounidenses".

En segundo lugar, H. Clinton revisará las teorías que apoyan el libre comercio y la globalización actual bajo las condiciones actuales: "El mundo está cambiando rápidamente y los viejos supuestos acerca del comercio tienen que ser reexaminados. Como presidente, no entraré en nuevos acuerdos comerciales, ni buscaré la autorización para la promoción comercial (Fast Track), hasta tanto mi gobierno haya hecho dos cosas: Revisar todos los acuerdos comerciales para determinar sí ellos están beneficiando a nuestros trabajadores; y construir una completa política comercial pro-estadounidense que fortalezca a nuestro país en el siglo 21".

En tercer lugar, las reglas laborales y ambientales de los TLC se
endurecerán: "Las provisiones fuertes, y que se cumplan, sobre el trabajo y el ambiente tienen que ser la parte básica de cada acuerdo comercial. Sí esto no ocurre, nuestros trabajadores tendrán que competir en un campo de juego que no es limpio. Esto no es aceptable (...). Introduciré una legislación que evalué los acuerdos comerciales cada 5 años. Y como Presidente, revisaré el TLCAN y trabajaré con nuestros socios comerciales para corregir sus falencias.

En cuarto lugar, H. Clinton hará política industrial, en contravía de la teoría ortodoxa que predica que no hay que hacer nada, el mercado, a través del mecanismo de precios, determinará qué producir y cómo: "Haré las inversiones necesarias para asegurar que los buenos puestos de trabajo del mañana sean creados en EEUU y que se queden aquí. Por esto es que he propuesto una agenda completa para la innovación, promoviendo el desarrollo de nuevos productos e industrias. Por esta razón también he propuesto un plan energético que no solo ayude al ambiente, sino que también cree millones de puestos de trabajo que no pueden ser relocalizados en otros países".

En quinto lugar, las empresas que se relocalicen en el extranjero no podrán eludir la carga impositiva: "También cerraré los huecos fiscales que premian a nuestras empresas cuando ellas se relocalizan en ultramar (...)".

Mientras, en un país como los EEUU, rico y poderoso, se están debatiendo las condiciones de la globalización, en nuestro país, pobre y atrasado, aceptamos las condiciones de la globalización como hechos ineludibles de la "mano invisible".

Por eso hay una gran diferencia entre EEUU y Colombia: Mientras en los EEUU se hizo la feria McWorld, en donde la compañía Apple presentó los últimos desarrollos tecnológicos en el sector de las telecomunicaciones y de la información, el de mayor dinamismo en el mundo; en Colombia, especialmente en Medellín, creemos que la feria de las confecciones y los textiles, lo que todos los países pobres hacen, es "lo último en guarachas", animados por las bellas mujeres que desfilan por las pasarelas. Y el problema no es que hagamos textiles y moda. El problema es que el país se quede ahí.

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